En el coño del mar


 

Tus pechos me pinchan mientras me quemo en tu vientre.
Follando y tosiendo, follando y tosiendo gloria.
Mordiendo tus piernas hacia el túnel de tus nalgas,
vislumbro el esfinter virgen del Espíritu Santo.

Del Espíritu Santo.
En el coño del mar.

Javier Corcobado “En el coño del mar”

pies

Quería marcharse. Destino incógnito. Pero deseaba huir con tal fuerza que le dolía en el pecho. Lo único que poseía era una maleta de cartón atada con una cuerda, un abrigo raído y esas ganas que te dan la vuelta y te convierten en lo contrario a un pelele del destino. Conversaba con el murmullo del viento que se colaba por los recovecos de aquella estación de autobuses pero no tenía capacidad de decirle nada que no supiera de antemano. Aquél autobús podía ser tan bueno como cualquier otro, por eso no de dignó en mirar el destino y cuando llegó vio una gaviota planeando. “Hay un vertedero cerca” pensó. Y lo que había era el mar. Un mar bravio con un olor fuerte a algas podridas en una ciudad que parecía la hija bastarda de una fábrica abandonada. Sus pasos se dirigieron de forma instintiva hacia la playa, un arenero gris bajo un cielo cubierto de nube del tornasolado color de la lefa. Abandonó los zapatos. El abrigo mustio que había heredado. La maleta justo en la orilla.

Permitió al mar lamerle los pies.

mp3: Javier Corcobado “En el coño del mar”

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