Catholic Star System: pareja cómica


 

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Ambas llevan el mismo traje de chaqueta, corte perfecto, color inmaculado, firmado por un gran diseñador convencido para la causa, pero no parecen el mismo. El tinte, del mismo número, no resalta los mechones de una de la misma forma que a la otra a pesar de todos los intentos de las estilistas contratadas para peinarlas igual. Mientras una anda airosa sobre tacones que darían vértigo a un drag-queen, la otra mantener un precario equilibrio que evite que se dé de bruces contra el suelo y haga el más espantoso de los ridículos. Han tratado convertirlas en las perfectas apóstoles de la buena nueva y han logrado transformarlas en las dos caras de una misma moneda. No es que una sea peor que la otra, pero ésta derrocha glamour y saber estar donde la otra se siente como un pez fuera del agua. Aunque las dos saben exactamente lo que tienen que decir cuando tienen un micrófono, una grabadora, una cámara delante.

– Eres afortunada de ser la abuela del hijo del señor- sonríe mostrando una perfecta y refulgente hilera de dientes.
– Muchas gracias… y gracias por apoyarnos en ésta causa. Dice mucho de tí- su sonrisa no le llega a los ojos.

Llevan varios días sin separarse la una de la otra. Su confesor le dijo que sería buena idea que la acompañara como portavoz de la próxima llegada y desde entonces parecen gemelas, siempre vestidas, peinadas y maquilladas igual. A veces los periodistas dudan de quien es la verdadera abuela y quien es la rutilante estrella que les da apoyo.

– Gracias a vosotros por haberme acogido de tan buen grado, me siento como si formara parte de una gran familia- aunque si no fuera por mí toda ésta historia no tendría ni la mitad de eco mediático que tiene, porque sí, tenéis una virgen preñada pero si yo no estuviera aquí ninguno de esos periodistas de segunda fila os harían el menor caso. Y esos periodistas son los que llegan a la gente y la gente lo que quieren son gente glamourosa como yo, no payasetes arribistas que no saben ni cómo comportarse en público.
– Pero si no fuera por ti…- lo tranquilos que estaríamos, que hay que fastidiarse con la famosilla ésta, que no ha hecho nada y no hace más que chupar cámara y hacer declaraciones como si la realmente embarazada fuera ella. Que ya me he dado cuenta yo de que nos mira por encima del hombro, que no estamos a su nivel. Puede que yo no tenga tanto dinero y tanta educación como ella, pero yo nunca me he rebajado ante nadie y una es una mujer decente, que no sé yo si ella lo será porque me acuerdo de haber visto en la televisión cada cosa sobre ésta. –… habría gente que no escucharía la buena nueva.

El cumplido la halaga, sabe que es cierto. Desde que ella se ha unido son la comidilla de todos los programas de televisión y muchos otros conocidos aristócratas y artistas se han unido a su causa. Ella sabe que es la verdadera estrella y que la gente les sigue porque ella participa, sino de qué Harmani se iba preocupar por vestirlas a ambas. Ni en ese programa del sábado por la noche les dedicarían cuatro horas de entrevista. Estaban cambiando el mundo, la fe de la gente, pero ella sabía que era realmente ella la que lo estaba provocando. La otra es capaz de leer en su cara lo que está pensando y la reconcome por dentro que se esté convirtiendo en protagonista por encima de su propia hija, pero sabe que el tiempo pone las cosas en su lugar y que cuando nazca SU nieto el equilibrio se volverá a restablecer. Armada de paciencia cristiana se dispone a esperar a interpretar su abuela del nuevo hijo del altísimo.

-Nena, espera un momento que se te ha salido un mechón del moño- le arregla con pericia el peinado. Esta no sabe ni peinarse, de verdad que si no es por esto de qué me iba a juntar con una ordinaria como la aquí presente que no sabe estar ni se ha visto en una como esta en su vida. Es que no tiene ni idea de cómo llevar el traje y mira que es difícil llevarlo mal con lo maravilloso que es.
– Ay, gracias, que no me había dado ni cuenta, con este viento…- si me vuelve a tocar no sé si seré capaz de comportarme. Que el padre de mi nieto me perdone, pero ésta mujer es mala, sólo está aquí para hacerse publicidad, que me conozco a las de su calaña, que siempre están intentando salir en televisión y es lo que quiere ésta, que se le ve a la legua.

Ambas se miran, se miden y se sonríen. Para volver la cara en cuanto pasa el tiempo prudencial establecido por las convenciones sociales.

mp3: Nudozurdo “El hijo de dios”

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