Archivo de la categoría: poesia

Clasificación arbitraria del dolor


Hay dolores brillantes
y dolores opacos,
otros pasajeros,
polizones,
cadenas perpetuas,
molestias que se olvidan,
padecimientos que se quedan,
fugaces y perennes,
poliédricos, fractales o planos.

Y cada uno te llama por tu nombre.

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“Las cazadoras de hongos” de Neil Gaiman


Podéis leer el original aquí.

Este es un poema original de Neil Gaiman que escribió para un evento poético llamado “El universo en verso” organizado por  BrainPickings y que leyó su esposa Amanda Palmer en dicho evento.

La ciencia, como sabes, mi pequeña, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo.
Se basa en observación, experimentación y medición
y la formulación de leyes que describen los hechos revelados.

Antaño decían que los hombres ya venían preparados con cerebros
diseñados para seguir a la carrera a bestias de carne,
para adentrarse a ciegas en lo desconocido
y encontrar el camino de vuelta a casa cuando se perdían
con un antílope herido acarreado entre ellos.
O, en malos días de caza, nada.

Las mujeres, que no necesitaron correr detrás de la presa,
tenían un cerebro que se fijaba en hitos y hacía caminos entre ellos
a la izquiera del arbusto de espinos y a través de los derrubios
y busca en el tronco del árbol medio caído
porque a veces hay hongos.

Antes del basto de pedernal o las herramientas de sílex del carnicero,
la primera de todas las herramientas fue un cabestrillo para el bebé
para mantener nuestras manos libres
y algo para acarrear las bayas y los hongos,
las raices y las buenas hojas, las semillas y caracoles.
Entonces el pilón de pedernal para quebrar, para aplastar, para moler o romper.

Y había veces que los hombres cazaban bestias
en los bosques profundos,
y nunca volvían.

Algunas setas te matarán,
mientras otras te mostrarán a los dioses
y algunas mitigarán el hambre en nuestros estómagos. Identifica.
Otras nos matarán si crudas las comemos,
nos matarán de nuevo si una vez las cocinamos,
pero si las cocemos en agua de arroyo y ese agua desechamos
y las volvemos a cocer y el agua volvemos a desechar,
sólo entonces las podemos comer con seguridad. Observa.

Observa el nacimiento de los vástagos, mide el crecimiento de vientres y la forma de los pechos
y mediante la experiencia descubre cómo traer con seguridad bebés al mundo.

Obsérvalo todo.

Y las cazadoras de hongos caminan los caminos que caminan
y observan el mundo y ven lo que observan.
Y algunas prosperarán y se relamerán,
mientras otras se aferrarán a sus estómagos y expirarán.
Así se harán las leyes y se dictará lo que es seguro. Formula.

Las herramientas que hacemos para construir nuestras vidas:
nuestas ropas, nuestra comida, nuestro camino al hogar…
todas esas cosas se basan en observación,
en experimientación, en medición, en verdad.

Y la ciencia, recuerda, es el estudio
de la naturaleza y el comportamiento del universo,
basado en la observación, experimentación y medición
y la formulación de leyes que describan esos hechos.

La carrera continúa. Una primigenia científica
dibujó bestias sobre las paredes de las cuevas
para enseñar a sus hijos, ahora alimentados de champiñones
y de bayas, qué sería seguro cazar.

Los hombres siguen corriendo detrás de las bestias.

Las científicas caminan más despacio, sobre la cima de la colina
y hacia el borde del agua, pasando el lugar de las margas rojas.
Cargan con sus bebés en los cabestrillos que han hecho,
liberando sus manos para recolectar hongos.

Y aquí podéis escuchar la lectura original.

Nos vamos de exposición. “Gloria Fuertes 1917-1998”


Cartel exposición Gloria Fuertes

¿Cuándo? Del 14/03/2017 al 14/05/2017

¿Dónde? Sala exposiciones Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa

¿Cuánto cuesta? Entrada gratuita

¿Y el horario? Martes a domingos y festivos 10:00 a 21:00h. Lunes cerrado

Se cumplen 100 años desde que Gloria Fuertes nació en el madrileño barrio de Lavapiés para hacer mejor el mundo en el que vivimos.

Entre las conmemoraciones, a las múltiples publicaciones en las que se desgrana su vida y obra (recomendadísimo el editado por Blackie Books que es una joya bibliófila) se añade esta exposición en el Centro Cultural de la Villa, Fernando Fernán Gómez.

El discurso expositivo se articula en torno a las distintas épocas vitales de Gloria con pequeñas aportaciones temáticas en la parte final del recorrido. Especial hincapie se hace en la época de la infancia y la guerra (in)civil mientras que la posguerra y épocas posteriores se quedan un poco desdibujadas.

Gloria Fuertes

Cada una de las secciones está identificada con un color y se divide en dos partes, una en la que se traza el contexto histórico y otra dedicada propiamente a Gloria. Reproducciones de fotos del Madrid de la época en una parte, imágenes y poemas de la autora en la otra. Y en el centro de cada sala un par de vitrinas en las que se exhiben documentos, fotos y objetos personales de la poeta. También cada sección empieza con un panel introductorio pero que está iluminado de tal forma que es prácticamente imposible de leer.

La exposición tiene un interesante valor testimonial en cuanto a recopilación de objetos de la poeta y a través de los que se traza una semblanza biográfica pero esta es tan somera que pierde fuelle al quedarse desdibujada.

La vida sentimental de Gloria queda pasteurizada en cayendo en el heteronormativismo: su relación con Chelo en la exposición no pasa de ser una amistad; Phyllis Turnbull queda desdibujada y se mezcla con la estancia en Estados Unidos. Ninguna mención sobre la casa que compartieron en Chozas de la Sierra (hoy Soto del Real) desde la que crearon una Biblioteca Infantil Ambulante para los niños de la zona.

Gloria Fuertes

El centenario de Gloria está sirviendo para reclamar su figura como escritora para adultos más allá de la fama que se ganó como poeta de guardia para niños y del ripio fácil que crearon los “Martes y 13”. Pero reivindicar a la poeta es reivindicar a la persona y en este aspecto es en el que me parece que la exposición falla.

Dicho esto, no os la perdáis porque estar con Gloria Fuertes siempre merece la pena. Y anonadarse ante la belleza de sus poemas y lo ináudito de sus vivencias siempre te hace sentir bien. Y celebrar que está en nuestras vidas.

Gloria Fuertes exposición

Gloria Fuertes exposición

Gloria Fuertes exposición

Gloria Fuertes exposición

Gloria Fuertes exposición

Canibal taciturno


Sala de espera. Ocho de la mañana.
La privada opulencia de los desamparados
convierte tu lecho
en el placer de un faquir.

Honradez es lo único que te pidió
mirándote a los ojos.

Verbigracia de su sortilegio
aprendiste a hacerte más pequeño
más ajeno
más delirante
hasta que olvidaste reconocerte
en el filo de los espejos.

Honradez fue lo único
sobre lo que construiste tus adioses.

La noche te desveló en la cama vacía, recuperando tus antiguas manías de perderte en salas de espera.

La noche te desveló en la cama vacía,
recuperando tus antiguas manías
de perderte en salas de espera.

https://antoniofse.tumblr.com/post/158658672180/canibal-taciturno-un-poema-en-el

 

Inquietudes


[…] diez años antes de este ahora sin edad,
aun vive el monstruo, aún no hay paz.
Donde solíamos gritar, Love of lesbian

Donde nos acostumbramos a ganar
porque no encontramos fecha
de adolescencia a esta caducidad,
los libros iniciáticos
se confunden con revistas
de moral distraída.

Los lazos que nos unieron.

Las palabras con las que inventamos conjuros.

poemaEsos juegos de manos
con los que cosimos
el roto de tu camisa.

El monstruo de la cama
paso a compartir nuestro lecho,
le hicimos un hueco en las horas
en las que nos sentimos
abandonados por el olvido
(ya sabemos lo que pasa
en tiempo de guerra…)

Acto de contr(a|d)icción


Con estas decepciones
construiré los eslabones
de la cadena.

Y será fuerte y robusta.

Perdón y olvido para la bilis
y los desplantes propios y ajenos,
aliño de malas caras
en espejos opacos
donde distorsionar
la falta de vitamina B12.

Con tu doble vara mide mi sonrisa mide mi mueca de asco

Con tu doble vara
mide mi sonrisa
mide mi mueca de asco
valora mi nausea
en la justa medida
en que te sientas capaz
de aceptar la inmadurez
como una forma de conveniencia.

Esperar puede ser fuente de infaustos contratiempos

Esperar puede ser fuente
de infaustos contratiempos
contra los que los muros
se partan el alma
y yo me desolle los puños.

Con estas decepciones
que el mundo desvela
en la balanza vencen
a los gestos vanos
y los labios cortados,
los abrazos que se olvidan.

Una cadena que me atará
a tu infortunio.

Piedra, papel, tijera


Con férreas reglas estipuladas
por años de inocencia impostada,
la piedra gana a la tijera
en una lucha de dos contra sí mismo,
de uno contra el rival.

La tijera gana al papel
y a su cohorte de tiranías
en las que nos reflejamos.

El papel gana a la piedra
en la defensa inútil
de despertarse siempre solo.

Dolores Infamia


Tomó sus diversas carencias
para abandonarlas
en áreas de servicio
(donde lo sórdido
es esperar una lluvia de estrellas)
y se volvió monstruo
que busca cobijo
bajo la cama o dentro del armario,
lejos de espejos y reflejos.

Midió a ojo de buen cubero
la distancia
que le separaba de la felicidad,
la comparó con la ruindad
de sus falacias y su mundo
(de castillos en el aire,
de reyes magos,
de torres de marfil)
calculando la raíz maquiavélica
de un hablar por hablar.

Vomitó tanta tiniebla
que creyó que la oscuridad
era sangre de su sangre.

Y se convirtió en déspota,
vengando soles,
rumiando perezas
hasta esquivar dioses y mitos.

Y se convirtió en déspota,
trazando venganzas sin afrenta,
poniendo la herida
antes de la venda.

Ícaro


¿Dónde aprendiste a volar?
Con el alma salpicando tu camiseta
y los días apartándose a tu paso.

Habrás tardado una semana,
tal vez cierta dosis de eternidad
¿Cómo aprendiste a volar?

Dile a cualquiera
cuánto duele aterrizar,
muestra a cualquiera
las cicatrices de las espuelas,
hazte el fuerte donde las entrañas
te hacen ser débil,
finge la sonrisa
y con gesto de actor
dile a cualquiera
cómo se podría evitar el silencio
que suda en las paredes
y en los cronómetros arbitrarios.

¿Cómo aprendiste a volar?
Con la curiosidad genocida
de gatos sigilosos.

Podrás mostrarte indefenso
o fingir todo lo contrario
¿Dónde aprendiste a volar?

Reproches de domingo


Voy a ser capaz de reseguir con el dedo
las sombras del pasado que trascienden el tiempo.

Kafka en la orilla, Haruki Murakami

Con un sadismo ajeno,
despellejo los errores propios,
los desbasto,
enterrándolos en el sempiterno rincón
en el que fermenta
el desorden mental,
la paranoia,
la codicia.

Si se abre el plano,
los días de septiembre
van desgranando
un tumor
de bombas de mano,
besos fríos,
calmos reproches.

Otra perspectiva para la abulia
innata de los domingos
más alejados del cielo,
cierto desapego a la indiferencia
con la que una vez me batí el cobre.

Las sombras
trocan en obsesiones reiteradas,
dibujando un alma
sobre la pared del descrédito.

La mala fortuna,
simiente de los errores propios,
de los ajenos,
teje con paciencia
el sudario de los desengaños.