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Autosuficiencia


Un interludio antes de seguir con Catholic Star System

Veamos lo que el diccionario nos dice al respecto de éste término:

autosuficiencia.

(De auto- y suficiencia).

1. f. Estado o condición de quien se basta a sí mismo.

2. f. suficiencia (‖ presunción).

Fuente: www.rae.es

Parece que no queda excesivamente claro, ya se sabe que lo que es la RAE es bastante parca en explicaciones. Vamos a ver si se explica mejor con el adjetivo:

autosuficiente.

1. adj. Que se basta a sí mismo.

2. adj. suficiente (‖ que habla o actúa con suficiencia).

Fuente: www.rae.es

Vaya caso, estos se explican igual que un libro cerrado. Tomando como base eso de “Que se basta a sí mismo” podemos inducir que, referido a una persona, se refiere a alguien capaz de subsistir por sus propios medios, sin ayuda de terceros. Evidentemente, en un entorno social como el que nos movemos hoy en día eso es prácticamente imposible. La intervención de otros congéneres muchas veces es inevitable, la mayorías de las ocasiones es imprescindible, necesaria, no siempre agradecida. Así, somos entes sociales, nos movemos dentro de lo que es ésta sociedad requiriendo de la cooperación y la interacción de los otros. En cierta forma, la autosuficiencia pura, es una falacia en sí misma.

Ahora bien, la realidad no es tan plana como la pintamos, ni mucho menos, más al contrario, esta conformada por múltiples facetas, en algunas de las cuales sí que podemos encajar la autosuficiencia.

Volviendo a la reveladora definición de la RAE, la segunda acepción propone una concepción negativa al equiparar suficiencia con presunción.

presunción.

(Del lat. praesumptĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de presumir.

2. f. Der. Hecho que la ley tiene por cierto sin necesidad de que sea probado.

Fuente: www.rae.es

Todo queda mucho más claro, dónde va a parar: si eres suficiente, eres presuntuoso y, por ende, presumido. Y todos sabemos cómo acabo cierta rata que se compró un lazo y terminó durmiendo con su enemigo (para quien no esté familiarizado con la referencia al folklore infantil, puede enterarse aquí)

A nivel personal (nadie es un buen juez de sí mismo, lo sé) me considero bastante autosuficiente, vamos, que soy de los que se sacan las castañas del fuego. A veces me cuesta. Y a veces me cuesta hasta pedir ayuda, uno es así de cabezón y orgulloso. Pero no me jacto de ello. Espera. Estoy escribiendo una entrada al respecto. Sí que estoy siendo presuntuoso. En fin, yo no tengo la culpa de ser tan sexy.

mp3: Boy hits car “This song for you”

Prohibido girar


uturn

No quiero estar de vuelta. Significa haber llegado a alguna parte y yo quiero creer que aún me queda mucho camino.

No quiero estar de vuelta. Quiero seguir siendo inocente aunque me lleve las ostias que me llevo y que sé que me seguiré llevando. Ya estoy intuyendo la próxima mano que se está levantando y estoy esperando el golpe.

No quiero estar de vuelta. Porque me gusta que me sorprendan, que lo inesperado y lo que no está planificado y lo imprevisible tengan algo que decir en unos días que, de lo contrario, se verían abocados al tedio.

No quiero estar de vuelta. Prefiero que el camino me lleve donde tenga que llegar.

mp3: Tori Amos «Don’t look back in anger (Live «Bootleg» version – Manchester)

El lado vacío de la cama


breakfast

La sombra de su sudor aun estaba en la almohada, no debía hacer mucho que se había marchado, pero lo cierto es que lo único que quedaba era aquella sombra. El único rastro de que no había sido una alucinación producida por una noche de alcohol y tabaco, de humo. Se dio media vuelta en la cama, acurrucándose, haciéndose un ovillo, sujetándose el vientre en un intento de contener el vacío que amenazaba su cuerpo con otro big bang. El vacío de saberse usado y haber usado a otra persona. El vacío que deja otro cuerpo sobre la cama. Desde hace un tiempo trata de encontrar a aquél capaz de ocupar el vacío que dejo el primero, como un juego de bloques para niños. Nunca nadie es capaz de llenar todo el espacio. Siempre queda un resquicio por el que entra el vacío, se cuela como una corriente de aire derribando a su paso todo aquello que, con esfuerzo, ha ido construyendo, las barreras, las defensas de una soledad tan desolada como un yermo páramo. La sálobre mancha del calor de otro cuerpo y otra muesca en el cabezal de la cama, el mismo ritual que se repite hasta el hastío.

Inspira. Profundamente. Esperando encontrar el aroma del sudor del otro aún flotando en el aire y descubriendo el persistente olor de un café recién hecho. Se levanta, confuso en la batalla por llegar al territorio de la vigilia para encontrarle en la cocina.

-¿Para qué te has levantado? Te iba a llevar el desayuno a la cama.

mp3: Dover «The morning after»