Catholic Star System


 

Cause virgins don’t have babies
And water isn’t wine
And there’s a holy spirit maybe
But she would never rent a room with walls built by mankind
Mary and Mohammed
Are screaming through the clouds
For you to lay your goddamned arms down
Rip your bigot roots up from the earth and salt the goddamned ground

Jay Brannan “Goddamned”

 

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Dijo aquello porque pensó que sería mejor que una verdad que haría tambalear a su familia, que la derrumbaría ante un hecho imposible de digerir. Esa fue la razón. Lo que no se podía esperar es que las consecuencias pasaran por el revuelo inconcebible en el que se vio inmersa, con su rostro en portada de periódicos y revistas, entrevistas en televisión, reportajes sobre su vida, confesiones de compañeros del colegio que practicamente era incapaz de recordar. Todo un país, un continente, el planeta pendiente de aquella chiquilla de dieciséis años que no había conocido varón pero que había concebido un vástago como cierta mujer hacía más de dos mil años.

El tema se le había escapado de las manos hacía demasiado tiempo. Su secreto estaba a salvo, las dos únicas personas que podía revelar la verdad eran su abuela, una mujer que, en los pocos meses que habían pasado desde que anunció su estado, había pasado de la serenidad de la senectud a la cruel infancia distorsionada por la senilidad, así que cualquier cosa que dijera no sería digna de crédito ¿que había reconstruído el himen a su nieta? ¿cómo? ¿quién hacía esas cosas en el siglo XXI? El otro implicado en descubrir su farsa siempre se cuidaría muy mucho de nunca decir la verdad so pena de verse envuelto en un grave problema legal relacionado con el abuso de menores.

Cuando se destapó su historia, se convirtió en el objetivo de grupos de la más diversa índole: desde fanáticos ultrarreligiosos que la consideraban la madre del nuevo salvador de la humanidad, hasta radicales ateos que anunciaban a los cuatros vientos que aquello era una nueva patraña de una iglesia para perpetuar su sometimiento a una sociedad que, cada día más, le daba la espalda. Y aquella iglesia fue la que la convirtió realmente en la estrella mediática en la que se había convertido, sobre todo tras la prueba ginecológico que promulgó su virtud sin mácula así como su estado de buena esperanza. La convirtieron en un fenómeno de masas a la altura de las estrellas del cine y la televisión, su imagen en camisetas, libros.

Se inventó una historia. Que estaba estudiando. Que apareció una luz envuelta en una aroma de rosas. Que estaba tranquila, feliz y que aquella voz le anunció que iba a concebir al hijo de un dios. Siguió con la historia. La mantuvo sin salirse jamás del guión que había sido capaz de pergeñar. Delante de los focos, delante de los curas, delante de la familia. Jamás reconoció el dolor, la tristeza, la sordidez de sentir a aquel hombre poseyéndola, fecundándola, arrastrando una virginidad que, al cabo del tiempo sería la única mentira a la que aferrarse.

Y ahí estaba: millones de personas pendientes de sus movimientos, de sus gestos y, a la hora de la verdad, se encontraba sola dando a luz. A lo mejor al salvador de la humanidad. Con toda seguridad a su hijo.

mp3: Jay Brannan “Goddamned”

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