Cambio climático: de cómo el calentamiento mundial es una amenaza para nuestro aprovisionamiento alimenticio


El calientamiento gloabal está exacerbando la inestabilidad política mientras aumentan las tensiones derivadas de la inseguridad alimenticia. Con las investigaciones sugiriendo que el asunto sólo puede ir a peor, se examinan los riesgos alrededor del mundo.

Un artículo original de John Vidal

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Cuando el 17 de diciembre del 2010 el vendedor ambulante tunecino Mohamed Bouazizi se prendió fuego a sí mismo lo hizo para protestar por la represión y aprovechamiento/violaciones que se tenían lugar en donde vivía. Pero unos cuantos estudios sugieren que uno de los factores más relevantes en los subsiguientes alzamientos que conocemos como la “Primavera árabe” era la inseguridad alimenticia.

La sequía, los disparados precios del pan y la escasez de alimento han arruinado distintas áreas de Oriente Medio. Analistas del Centro para el Progreso Americano (Centre for American Progress) en Washington indican que la combinación de escasez de alimentos y otros factores mediambientales han agravado las ya tensas políticas de la región. Como indica el Observer el 13 de abril, un estudio inédito del gobierno de EEUU indica que el mundo tiene que prepararse para más de lo mismo, ya que la espiral de precios y las prácticas agrícolas tradicionales se han visto interrumpidas por el cambio climático.

“Debemos esperar mucha más desestabilización política mientras se produce [el cambio],” asegura Richard Choularton, un responsable de políticas de la ONU en la oficina sobre el cambio climático dentro del Programa Mundial de Alimentos. “Lo que difiere de hace 20 años es que hay bastante más gente que vive en lugares con un riesgo climático más alto; ahora mismo viven 650 millones de personas en zonas áridas o semiáridas donde se espera que las inundaciones, las sequías y las variaciones de precios tengan el mayor impacto.”

“Las recientes crisis en el Cuerno de África y en Sahel pueden convertirse en la nueva norma. Se espera que las sequías se vuelvan más frecuentes. Hay estudios que aseveran que para el 2050 habrá hasta 200 millones de personas más sin seguridad alimenticia o unos 24 millones de niños malnutridos. En algunas partes de África ya tenemos una catástrofe humanitaria prolongada y creciente. El cambio climático es un progresivo desastre,” afirma.

La fundación Mary Robison para la justicia climática convocó una gran conferencia en Dublín durante el mes de abril. Las investigaciones presentadas dicen que el aumento de los ingresos y el crecimiento de la población global (se considera que habrá unas 2 millones de bocas más que alimentar para el 2050) incrementará el precio de los alimentos entre un 40 y un 50%. El cambio climático puede encarecer en un 50% el precio del maiz y algo menos al trigo, arroz y aceite de semillas.

“Sabemos que la población va a crecer y que los ingresos van a aumentar, pero también lo van a hacer las temperaturas y los patrones de precipitación van a cambiar. Debemos estar preparados para un aumento de las temperaturas en todas las áreas,” afirma Gerald Nelson, un experimentado economista del Instituto Internacional para la Investigación de Políticas Alimentarias en Washington.

Todos los estudios sugieren que los peores impactos los recibirán los más pobres. Robinson, el antiguo presidente irlandés, dijo: “El cambio climático ya está ejerciendo un efecto dominó en la seguridad nutricional y alimenticia para la gente más pobre y vulnerable del planeta. Se prevé que la malnutrición infantil aumentará un 20% para el año 2050. El impacto del cambio climático recaerá de una forma desproporcional sobre la gente que vive en las áreas tropicales, particularmente en los grupos de población más vulnerables y marginados. Esa es la injusticia del cambio climático: el peor de los impactos lo sufren aquellos que menos han contribuido a causarlo.”

Pero de Europa a EEUU a Asia, nadie quedará al margen de los enormes cambios que los enormes cambios en la producción de alimentos que nos traerán lo que queda de siglo.

ASIA Y OCEANÍA

China es relativamente resistente al cambio climático. Se espera que su población mengue en torno a los 400 millones de personas en este siglo, aligerando la demanda sobre los recursos, además de tener capacidad para adquirir vastas cantidades de comida.

Pero a causa de que la población china está modificando su dieta hacia una más basada en la carne, el reto del país será el territorio y la alimentación del ganado. El cambio climático afectará a las regiones de distinta manera pero muchos cultivos tendrán que migrar hacia el norte.

La pérdida de cultivos se debe cada vez más a eventos climáticos extremos, plagas de insectos y enfermedades. La sequía del 2011 elevó el precio de los alimentos a nivel mundial. El trigo se está convirtiendo en un cultivo difícil de hacer germinar en algunas áreas más septentrionales de China debido a que son más secas y cálidas.

En China meridional, las sequías de los últimos años han reemplazado la estación de las lluvias. La Academia Nacional de Ciencias Agrícolas espera que los suministros de comida se volverán insuficientes hacia el año 2030.

Un nuevo estudio para la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional predice un aumento de 4 a 6ºC de temperatura para el año 2050 en la mayor parte de Vietnam, Camboya, Laos y Tailandia. La zona del bajo Mekong, habitada por unos 100 millones de personas, propensa a climas extremos, podría ver un aumento de las precipitaciones de un 20% o más, disminuyendo el crecimiento de arroz y otros cultivos tradicionales. Muchas provincias verán un significativo decrecimiento en la producción de alimentos. El números de niños malnutridos en la región puede pasar de 9 a 11 millones en el 2050.

Los eventos catastróficos afectarán cada vez más a la agricultura australiana. Regiones clave para la producción de alimentos en el sur posiblemente sufran grandes sequías en el futuro, mientras que en la parte oriental han experimentado una disminución de las precipitaciones de un 15%.

El número de días que rompen el récord de temperatura en Australia se ha duplicado desde los años 60, lo que también afecta a la producción de alimentos.

EUROPA

El cambio climático afecta a la producción agrícola a través de sus efectos en la estacionalidad, la intensidad y la variabilidad de las precipitaciones y los cambios en las temperaturas y las concentraciones de dióxido de carbono.

Los cultivos que normalmente se ven crecer en el sur de Europa podrán arraigar más al norte. Esto permitirá que se plante maíz tierno, uvas, girasoles y maíz en Gran Bretaña. En Escocia, serán adecuadas las granjas ganaderas. En latitudes más altas, el aumento de la temperatura se traducirá en una estación de crecimiento más intensa y prolongada. Pero más CO2 y un mayor aumento de la temperatura podría suponer una reducción de los rendimientos en un 10%.

Las últimas estimaciones de la UE sugieren que las consecuencias más severas del cambio climático no se sentirán hasta el 2050. Pero antes se esperan severos impactos derivados de más frecuentes y prolongadas olas de calor, sequías e inundaciones. Muchos cultivos que actualmente se dan en el sur de Europa, como el olivo, puede que no sobrevivan al aumento de la temperatura. La Europa meridional tendrá que cambiar su métodos de irrigación.

En latitudes medias y altas, se espera que el calentamiento global se traduzca en un aumento de la temporada de crecimiento. Los cultivos en Rusia podrán expandirse hacia áreas más septentrionales pero su rendimiento será más bajo porque los suelos son menos fértiles. En el sur, el rendimiento se verá reducido por un clima que se volverá más seco. Además, el cambio climático supondrá que los recursos hídricos sean más escasos y un aumento de las malas hierbas y las plagas.

En el 2011, Rusia restringió las exportaciones de trigo y grano tras una ola de calor. El calentamiento incrementa los incendios forestales en un 30-40%. Esto incide directamente en la erosión del suelo y aumenta las probabilidades de inundaciones.

En Oriente Medio y norte de África, se espera un decrecimiento del rendimiento del arroz de un 30%, un 47% para el maíz y para el trigo un 20%.

 AMERICAS

 Se espera un crecimiento de 120 millones de personas en EEUU para el 2050. Los científicos gubernamentales esperan más incidentes de calor extremo, sequía severa y fuertes lluvias afectarán la producción de alimentos. El calentamiento se espera que aumente sin consecuencias durante 30 años pero más allá del 2050 los efectos pueden ser dramáticos sobre los cultivos tradicionales.

De acuerdo con él último informe del gobierno: “La creciente incidencia de fenómenos meteorológicos extremos tendrá un impacto cada vez más negativo en la productividad agrícola y ganadera, ya que se superan ya los umbrales críticos.” Muchas regiones agrícolas de EEUU experimentarán decrecimientos.

En el valle central de California, se verán afectados los girasoles, el trigo, el tomate, el arroz, el algodón y el maiz, que se espera que pierdan un 10-30% de su rendimiento, especialmente a partir del 2050. Los cultivos frutales y de nueces que dependen de los días fríos de invierno pueden tener que ser reubicados. Los animales expuestos a demasiadas noches cálidad se estresan cada vez más. Muchos cultivos vegetales se verán afectados cuando aumente la temperatura, aunque sólo sean unos pocos grados.

Cerca del 20% de todos los alimentos de EEUU son importados, así que los climas extremos en otras zonas también tendrán su efecto. En el 2011, el 14,9% de los hogares estadounidenses no tenían asegurado su aprovisionamiento alimenticio y un 5,7% tenía una muy baja seguridad alimenticia.

Ya que muy pocos cultivos pueden soportar un aumento medio de temperatura por encima de los 2º, América Latina se verá seriamente afectada por el calentamiento y el clima extremo. Incluso aumentos moderados de 1 o 2º supondrán un significativo daño a Brasil, uno de los mayores productores mundiales de cultivos alimenticios. La producción brasileña de arroz, alubias, mandioca, maiz y soja se verá reducida, siendo el café especialmente vulnerable.

Otros estudios sugieren que los enormes cultivos brasileños de soja, que proveen de forraje a gran parte del mundo, podría caer en más de un 25% en los próximos 20 años.

Dos grandes cultivos sí que podrían desarrollarse bien: quinoa y patata.

AFRICA

Muchos países africanos ya están experimentando sequías más acusadas y prolongadas, inundaciones y ciclones. Se espera que el continente sufra una desproporcionada inseguridad alimenticia debido al rápido aumento de población vulnerable.

Se prevé que Egipto pierda el 15% de sus cultivos de trigo si la temperatura sube unos 2ºC. Si la subida es de unos 4ºC, la pérdida será de un 36%. En cuanto a Marruecos, se espera que sus cultivos se mantengan estables hasta el 2030 para caer rápidamente a posteriori. Tradicionalmente la mayoría de los países del norte de África importan el trigo que consumen, lo que les hace altamente vulnerables a los cambios de precios y las sequías que se produzcan en otros lugares.

Un nuevo estudio de 11 países del oeste de África revela que van a ser capaces de obtener más alimentos con el aumento de las temperaturas y las precipitaciones. Pero la demanda derivada del aumento de la presión demográfica puede suponer que el precio de los alimentos se doble. El cambio climático puede suponer un aumento de las exportaciones de sorgo en Nigeria, Ghana y Togo.

Las temperaturas probablemente suban varios grados en las zonas cercanas al Sahel. En Burkina Faso se espera que el rendimiento del sorgo baje un 25% aunque sí que aumentará el del maíz.

Otros estudios del IFPRI indican que el rendimiento de los cultivos en el África subsahariana puede haber descendido para el 2050 entre un 5 y un 22%, aumentando la miseria de un gran número de gente.

Según la ONU, las condiciones climáticas del sur de África empeorará. Los modelos climáticos muestras un incremento de la temperatura media de la región de 1º a 2ºC en el 2050. Ésto favorecerá a algunos cultivos pero otros tendrán que ser llevados a áreas más septentrionales y de mayor altitud.

Los dos cultivos tradicionales en África, el sorgo y el maíz, posiblemente se vean muy afectados por un clima aún más severo.

Oxfam avisa que los pequeños granjeros del cuerno de África serán los que más sufran los impactos negativos del cambio climático. Lo impredecible del tiempo ya ha dejado a millones de personas en situación de semi indigencia y dependientes de la ayuda alimentaria.

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