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Reflexión sociológica en voz alta


 

Los grupos (especialmente aquellos formados por elementos individuales carentes de personalidad y criterio) no solo necesitan un líder. También necesitan un enemigo, real o imaginario, autoimpuesto y buscado, contra el que unirse.

mp3: Slipknot «Wait & bleed»

Playground love


 

690202 Aún no sabes lo que es el amor. Todavía no eres consciente de lo que te puede deparar la vida. Pero en el colegio, con seis o siete años, siempre te echas una novia. Simplemente imitando las costumbres de los adultos, lo que ves en casa, lo que ves en la calle. La mía se llamaba A. Tenía unos ojos enormes y el pelo siempre en una prieta trenza. Era mi novia, y eso bastaba para que jugáramos juntos en el patio a la hora del recreo.

No deja de ser una anécdota, un recuerdo de la infancia. Pero hay veces que me pregunto qué habrá sido de ella.

mp3: Air «Playground love»

Carta de ajuste


Las despedidas nunca son fáciles.

Decir adiós nunca se me ha dado bien.

Pero siempre llega el momento en el que tienes que hacerlo, forma parte de eso que llamamos «vida».Y es entonces cuando puedes hacer un balance de lo que te han aportado. A unos cuantos les tengo que agradecer muchas cosas: el estar ahí, el apoyo, los cafés y los hombros para llorar y la paciencia para enseñarme.

Lo bueno es que esas personas lo saben y ese adiós espero que no sea definitivo: la princesa que nunca tocaba el suelo, la figura maternal, la que salió de la tarta con una sonrisa colgada en los labios y a la que la sonrisa rara vez le llegaba a la boca, la persona que sabía contar estrellas cuando a los demás nos deslumbraban las luces de la ciudad, aquella persona que conocía los secretos de los tigres y la que usaba sus pasos como armas arrojadizas,…

Y prefiero dejarlo aquí con una sola palabra:
GRACIAS

mp3: Fangoria «Adios»

mp3: Enrique Urquijo y los Problemas «Ojalá que te vaya bonito»

Por qué no me muerdo la lengua


You wouldn’t let me say the words I longed to say
You didn’t want to see life through my eyes
[express yourself, dont repress yourself]
You tried to shove me back inside your narrow room
And silence me with bitterness and lies
[express yourself, dont repress yourself]

Did I say something wrong?
Oops, I didn’t know I couldn’t talk about sex
[i musta been crazy]
Did I stay too long?
Oops, I didn’t know I couldn’t speak my mind
[what was I thinking]

 

Aparte de la respuesta obvia (porque me envenenaría) la razón principal es la distancia a la que me han ido empujando hechos y actitudes, desplantes, malas caras y respuestas fuera de tono y de lugar. Que, de la noche a la mañana, alguien deje de hablarte. Que alguien que se precia de ser tu amigo te haga un traje a medida (de sus intereses)

A base de hostias, he aprendido que hay mucha gente que está a tu lado, sólo en función de sus intereses. Cuando alcanzan su objetivo marcado te descartan y buscan a otra persona a la que utilizar, sin darse cuenta de que lo que para ellos era una relación utilitaria, para ti significaba algo más. La ventaja es el poder discriminar a quién llamas «amigos» y a quién puedes tildar de «conocidos».

HUMANNATUREVIDEO

Tal vez alguien se pregunte (siempre presupongamos la curiosidad, es uno de los rasgos que han permitido que el ser humano avance) la razón por la cuál en éstos momentos me decida a escribir palabras como estas. La razón es bien sencilla (aunque también tenga sus matices) y es que ya me da igual. Sin razón aparente se ha optado por criticarme y se me ha hecho daño. Sin venir a cuento, de pronto, las actitudes de la gente se vuelven diametralmente opuestas. Las fases por las que pasas se pueden resumir en las siguientes:

  1. Confusión: En el momento en el que te das cuenta de que algo no funciona como es debido, que se ha producido un cambio que no eras capaz de ver venir.
  2. Dudas: Te planteas qué has podido hacer mal, a veces, incluso se lo preguntas directamente a la persona interesada (normalmente te responden con una falsa sonrisa y aseguran que no pasa nada, que todo sigue como siempre)
  3. Dolor: Te das cuenta de que, realmente, la relación se ha deteriorado de tal forma que nunca podrá volver a ser como antes.
  4. Indignación: Te preguntas cómo es posible, quién se cree que es, cómo ha sido capaz, y varias cuestiones más en un ataque de dignidad que, en algunas ocasiones, puede llegar a causar ciertos estropicios.
  5. Indiferencia: O lo que viene a ser pagar con la misma moneda, tratas de que te resbale el tema y lo dejas correr, intentando convencerte de que es la ultima vez que te pasa.

Yo ya he llegado a una sexta fase: aquella en la que la distancia es el olvido (perdón por mi vena bolero) quiero decir que la distancia te da perspectiva y la perspectiva te permite analizar, ironizar y caricaturizar conductas que se hacen evidentes.

Por eso me permito explayarme. Y no me muerdo la lengua.

mp3: Madonna «Human nature»

Lucha de gilip… digo, gigantes


Es gracioso como han pasado los años, las vueltas que da la vida (vaya tarde de bolero más tonta que me ha asaltado) y aún así, se mantienen en la vida las mismas estructuras estamentarias que se forman en los institutos. Lo que es peor, las de los High School americanos que vimos en «Sensación de vivir». No somos originales ni para copiar y, encima, importamos los modos foráneos de una vida que nos han enseñado en televisión.

Las cosas como son, hay guays en todas partes, ese tipo de gente que se cree que son lo más de lo más por el simple hecho de haber nacido por el coño de su madre (como el principito de Asturies) Ellos se creen que, por el mero hecho de dirigir su atención a ti, simple mortal, deberías empezar a saltar y dar palmas con las orejas. Y una mueca de decepción se pinta en su rostro cuando, apenas les prestas más atención que la que ellos te prestan habitualmente. Luego está el segundo estamento, los que quieren ser guays y no pueden o no les sale tan bien con al estamento superior. Su relación con la «elite» es paradójica, se aman y se odian a partes iguales, se declaran la guerra para después firmar la paz. Y es curiosa también las sinergias internas que se producen dentro del segundo estamento, plagadas de pequeña puyas que tratan de parecer bromas cuando están en realidad cargadas de la dañina ponzoña de la desconfianza, en ocasiones azuzada por el intento de alcanzar la complicidad con alguno de los elementos pertenecientes al primer estamento. Por ultimo está el tercer estamento, los parias, los desheredados. Aquellos a los que los otros dos estamentos tratan como escoria intentando ignorar su existencia. Su papel en ésta tragicomedia se construye en función de que sean conscientes o no de la consideración que le tienen sus compañeros. Si no sabe su situación, es probable que trate desesperadamente de ganarse el favor de los estamentos superiores en un vano intento de ascender en el escalafón sin apenas darse cuenta de que se convierte en el blanco de comentarios malsanos y maliciosos. Si, por el contrario, el elemento perteneciente al tercer estamento, sabe cuál es su papel y el lugar en el que se encuentra, de pronto descubre el inenarrable placer de convertirse en testigo, en convidado de piedra de tramas vodevilescas, que a veces te hacen gracia, otras tienen la suficiente chicha como para hacer algún comentario jocoso, la más de las veces llegan a tal nivel de patetismo que se convierten en la comidilla del día por el mero placer del criticar por criticar.

Lo más triste de todo este paramento medieval con el que se tratan de sostener nuestras relaciones sociales, es la incapacidad de cada una de las partes de percatarse de que ninguno somos actores principales, no interpretamos el papel principal por el que nos van a dar un Oscar, ni siquiera el de secundario. Pero no lo podemos evitar y soñamos con que, algún día, nos echaran del escenario mientras nos alargamos en nuestro discurso de agradecimiento.

mp3: Nacha Pop «Lucha de gigantes»