Archivo de la categoría: literatura

Así no era como empezaban los finales felices.


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Vacuo


vacuo poema

Somos un montón
de espacios rotos;
ruinas de un pretérito
que construimos brillante
a medida de nuestras ambiciones,
no de nuestros sueños.

Acumulamos huecos.

Y huecos deambulamos.

 

Evolución


evolucion poema

Crecer
es dejar de tener las rodillas
llenas de heridas.

Envejecer,
creerse invulnerable.

Madurar,
darse cuenta que
las heridas van por dentro.

Deseo y hielo


Placer de nausea ajena,
me he acostumbrado
a masticar tornillos,
a impostar una religión,
un delirio,
una fábula
con la que vengarme
de la fingida repugnancia
de un deseo que te da la vuelta.

deseo y hielo poema

Me he convertido en fanático
de desnudar la carne
para vestir santos
y protegerlos del hielo
de un vacío.

Con la maldita costumbre
de hacer malabares
con cristales rotos,
marcapasos,
granadas de mano.

Ilusiones


ilusiones

Las ilusiones son armas
de destrucción pasiva.

Siempre están ahí
para apoyar el desengaño.

La desidia,
desposeyendote de ti mismo
como un tumor.

Resignación


Resignacin

Con la maldita displicencia,
del que se piensa ganador
abre la boca (no le cuesta)
diciendo qué es posible
qué es premiable.

Parece que el silencio le duele,
que deja indelebles escaras
sobre ese hormigón que llama piel.

Los indeseables suelen ser así
(¡Resignación!)
ignorantes de su mitra con orejas de asno,
felices en sus estratagemas de sátrapas.

Aprendizaje


Con el tiempo,
tendrás que aprender a tatuarte
los deseos en la piel
y los besos en los labios.

Clasificación arbitraria del dolor


Hay dolores brillantes
y dolores opacos,
otros pasajeros,
polizones,
cadenas perpetuas,
molestias que se olvidan,
padecimientos que se quedan,
fugaces y perennes,
poliédricos, fractales o planos.

Y cada uno te llama por tu nombre.

“Las cazadoras de hongos” de Neil Gaiman


Actualizado 3 de junio con las ilustraciones de Chris Riddell

Podéis leer el original aquí.

Este es un poema original de Neil Gaiman que escribió para un evento poético llamado “El universo en verso” organizado por  BrainPickings y que leyó su esposa Amanda Palmer en dicho evento.

La ciencia, como sabes, mi pequeña, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo.
Se basa en observación, experimentación y medición
y la formulación de leyes que describen los hechos revelados.

Antaño decían que los hombres ya venían preparados con cerebros
diseñados para seguir a la carrera a bestias de carne,
para adentrarse a ciegas en lo desconocido
y encontrar el camino de vuelta a casa cuando se perdían
con un antílope herido acarreado entre ellos.

O, en malos días de caza, nada.

Las mujeres, que no necesitaron correr detrás de la presa,
tenían un cerebro que se fijaba en hitos y hacía caminos entre ellos
a la izquiera del arbusto de espinos y a través de los derrubios
y busca en el tronco del árbol medio caído
porque a veces hay hongos.

Antes del basto de pedernal o las herramientas de sílex del carnicero,
la primera de todas las herramientas fue un cabestrillo para el bebé
para mantener nuestras manos libres
y algo para acarrear las bayas y los hongos,
las raices y las buenas hojas, las semillas y caracoles.
Entonces el pilón de pedernal para quebrar, para aplastar, para moler o romper.

Y había veces que los hombres cazaban bestias
en lo profundo del bosque,
y nunca volvían.

Algunas setas te matarán,
mientras otras te mostrarán a los dioses
y algunas mitigarán el hambre en nuestros estómagos. Identifica.

Otras nos matarán si crudas las comemos,
nos matarán de nuevo si una vez las cocinamos,
pero si las cocemos en agua de arroyo y ese agua desechamos
y las volvemos a cocer y el agua volvemos a desechar,
sólo entonces las podemos comer con seguridad. Observa.

Observa el nacimiento de los vástagos, mide el crecimiento de vientres y la forma de los pechos
y mediante la experiencia descubre cómo traer con seguridad bebés al mundo.

Obsérvalo todo.

Y las cazadoras de hongos caminan los caminos que caminan
y observan el mundo y ven lo que observan.
Y algunas prosperarán y se relamerán,
mientras otras se aferrarán a sus estómagos y expirarán.

Así se harán las leyes y se dictará lo que es seguro. Formula.

Las herramientas que hacemos para construir nuestras vidas:
nuestas ropas, nuestra comida, nuestro camino al hogar…
todas esas cosas se basan en observación,
en experimientación, en medición, en verdad.

Y la ciencia, recuerda, es el estudio
de la naturaleza y el comportamiento del universo,
basado en la observación, experimentación y medición
y la formulación de leyes que describan esos hechos.

La carrera continúa. Una primigenia científica
dibujó bestias sobre las paredes de las cuevas
para enseñar a sus hijos, ahora alimentados de champiñones
y de bayas, qué sería seguro cazar.

Los hombres siguen corriendo detrás de las bestias.

Las científicas caminan más despacio, sobre la cima de la colina
y hacia el borde del agua, pasando el lugar de las margas rojas.
Cargan con sus bebés en los cabestrillos que han hecho,

liberando sus manos para recolectar hongos.

Y aquí podéis escuchar la lectura original.

Nos vamos de exposición: “Chema Madoz. El viajero inmóvil”


Fotografía Chema Madoz

¿Cuándo? Del 9/03/2017 al 16/04/2017

¿Dónde? Centro Conde Duque

¿Cuánto cuesta? Entrada gratuita

¿Y el horario? Martes a sábado 10:00 a 14:00 y 17:30 a 21:00h. Domingos y festivos 10:00 a 14:00h. Lunes cerrado

Chema Madoz más que fotógrafo, es un escultor que documenta su obra con una cámara. Sus imágenes mezclan elementos cotidianos cuyo significado se transforma, provocando en el espectador la complicidad del lograr desenmarañar el significado último de la imagen. El visitante no es un elemento pasivo, se tiene que implicar en la fotografía como si resolviera un acertijo o un jeroglífico enfrentándose a imágenes que llevan al mundo de lo onírico.

Fotografía Chema MadozEn la exposición “El viajero inmóvil”, el autor ha subvertido el orden en el que trabaja: en lugar de ir de los objetos a la idea para en este trabajo partir del concepto y llegar a la imagen. En este caso el concepto es Asturias, que se erige como más que una idea: es una geografía, es la suma de sus tradiciones, de sus gentes.

El autor juega con los significados de las imágenes y los tópicos sobre la tierra astur y es el visitante el que traslada su experiencia y sus conocimientos sobre este territorio y lo proyecta sobre las evocadoras imágenes. Así uno se encuentra con árboles de interior mecánico o metálico; tocones con esperas como si se trataran de los pilares que sostienen el cielo.

Fotografía Chema Madoz Otras imágenes juegan con la cotidianeidad. Así, la espuma de las olas del mar, son tapetes de ganchillo que todas las madres tenían en sus casa. Las katiuskas se mezclan con las zapatillas de estar por casa. Una barca se transforma en una hornacina vacia de santos.

Todo, en la rutilante gamas de colores neutros que Chema Madoz logra convertir en colores en la mente del espectador.

En pocas palabras, se trata de una grata experiencia con gran capacidad evocadora que se queda corta.