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Criticando el mundo desde 1976

Versión de uno mismo


entrada27042014

Mansa ironía
del insomne que intenta dormir,
yo no cuento ovejas
sino cócteles molotov
que para este incierto egoísmo
siempre hay más o menos tiempo
más tiempo
menos tiempo
menos o más
tiempo
acompasando el otoño
a las necesidades del momento,
el noviembre de una maleta
con agorafobia
se encoje otra vez  de hombros.

Plusmarquista mundial
en circunspección
no pude pasar
el control de conformismo.

A falta de figuras de referencia
habré de conformarme
con las sombras de una lluvia.

Para qué rezar mil plegarias
que ya no sirven de nada,
olvidé recordar la caducidad
de una fe prestada.

Una rosa de los vientos
se desmaya en un vaso,
preguntas que se confunden
con dardos emponzoñados,
excusas con las que construir
una segunda oportunidad
sobre arenas movedizas
con mi sello de garantía.

mp3: Michael Jackson «Man in the mirror»

Disquisiciones impertinentes


entrada26042014

Con autocomplacencia,
así puntualizo la diéresis
de mi infamia,
dando la razón
a las frases sin sentido
con las que se construyen
los lugares comunes.

Podría haber sido lo mejor
mas no hubiera tenido mérito.

Hay días en que sería mejor
dar la espalda a la cara de mi cruz,
buscarle las gracias
a los juegos de las infamias,
perderle el respeto
a las estatuas impertérritas
de los parques
y dar las gracias a ésta
alineación escolar
que esclaviza las ideas.

Podría haber sido lo mejor
mas no hubiera dolido tanto…

ni tan poco.

mp3: Thomas Newman «Impertinent man»

«El mito de la persecución»: los primeros cristianos no fueron perseguidos


Una historiadora especializada en la iglesia primitiva asegura que los romanos no tuvieron como objetivo, cazaron o masacraron a los seguidores de Jesús.

Un artículo original de Laura Miller

entrada23042014

De forma inmediata tras la tragedia de la masacre de la Escuela de Secundaria de Columbine, nació un mito moderno. Se extendió la historia que uno de los dos asesinos preguntó a una de las víctimas, Cassie Bernall, si creía en dios. Aparentemente, Bernall respondió con un “sí” antes de que la dispararan. La madre de ella escribió una biografía titulada “Ella dijo sí: el improbable martirio de Cassie Bernall”, un tributo a la valiente fe cristiana de su hija. Entonces, mientras se publicaba el libro, otra estudiante que se escondía junto a Bernall contó al periodista Dave Cullen que aquella conversación nunca había tenido lugar.

Pese a que el nuevo libro de Candida Moss, “El mito de la persecución: Cómo los primeros cristianos inventaron la historia del martirio”, se centra en los tres siglos posteriores a la muerte de Jesús, plantea el tema citando este paralelismo de la actualidad. Moss afirma que, si nos se va a considerar a Bernall como una “mártir», sus últimas palabras son fundamentales. Pese a ello, pueden interferir tergiversaciones e incurrir en falsedades al respecto. Incluso en un momento tan mediatizado y conectado como el que vivimos en la actualidad, el público puede recibir una historia distinta a la real, incluso pese a la presencia entre nosotros de testigos presenciales. Siendo esto así, qué no será con los mártires originales de la cristiandad, con una historia de tercera mano, fuertemente revisada, ceñida a determinados intereses y anacrónica.

Moss, profesora en la Universidad de Notre Dame de Nuevo Testamento y primitiva cristiandad, reta algunas de las más veneradas leyendas de las religión al cuestionar lo que denomina “la narrativa catequista de una iglesia de mártires, de cristianos ocultos por temor en catacumbas, reuniéndose en secreto para evitar ser arrestados y echados a los leones sin ninguna clase de piedad por sus creencia religiosas”. Ella mantiene que nada de eso es cierto. En los 300 años que transcurren entre la (supuesta) muerte de Jesús y la conversión del Emperador Constantino, puede que hubiera en total unos 10 o 12 años dispersos durante los cuales los cristianos fueron singularizados en aras de su supresión por parte de las autoridades imperiales de Roma. Incluso en esas ocasiones, la fuerza de aquellas iniciativas fueron laxas, inexistentes en algunas regiones, aunque duras en otras. Según Moss, “los cristianos nunca fueron víctimas de una persecución sostenida en el tiempo.”

La mayor parte de la sección central de “El mito de la persecución” se basa en la lectura exhaustiva de las seis denominadas “actas” de los primeros mártires de la iglesia. En ellas se incluye a Policarpo, obispo de Esmirna durante el siglo II y quemado atado a una estaca, y Santa Perpetua, una joven madre de clase acomodada que fue ejecutada en la arena de Cartago con su esclava Felicidad, a comienzos del siglo III. Moss apunta cuidadosamente las inconsistencias entre esas historias y lo que conocemos de la sociedad Romana, indaga en herejías que ni siquiera existían en el momento en el que fueron martirizados y las referencias a la tradición del martirio que aún deben de ser establecidas. Es prácticamente segura una base de verdad en estas historias, explica la autora, de la misma manera que tiene que haberla en la primera historia de la iglesia escrita por un palestino llamado Eusebio en el año 311. Lo que ocurre es que esta imposible cribar lo cierto de las invenciones coloristas, los fines egoístas y los intentos de reforzar las ortodoxias posteriores.

Moss también analiza los registros romanos que nos han llegado. Apunta que durante la única campaña anticristiana concertada por los romanos, bajo el gobierno de Diocleciano entre el 303 y el 306, los cristianos fueron expulsados de los puestos públicos. Sus iglesias, como la que existía en Nicomedia, al otro lado de la calle del palacio imperial, fueron destruidas. Aún así, como señala Moss, si los cristianos ocupaban puestos de alto rango de carácter público y habían construido una iglesia «en el jardín delantero del emperador” difícilmente habrían estado escondiéndose en catacumbas antes de que Diocleciano proclamase su edicto contra ellos.

Dicho esto, no se puede negar que algunos cristianos fuero ejecutados de forma horrible bajo condiciones que consideraríamos de una injusticia grotesca. Pero es importante, explica Moss, distinguir entre “persecución” y “procesamiento”. Los romanos no estaban dispuestos a mantener población reclusa, por lo que la pena capital era común para lo que consideraríamos faltas menores: podían condenarte a muerte por escribir una canción calumniosa. Moss distingue entre aquellos casos en los que los cristianos fueron enjuiciados simplemente por serlo y aquellos a los que se condenaron por participar en lo que los romanos consideraban actividades subversivas o traiciones. Dados los “ideales diarios y las estructuras sociales” que los romanos mantenían que eran esenciales para el imperio, las transgresiones podrían incluir la negación pública del carácter divino del emperador, rechazar el servicio militar o rechazar la autoridad de un juez. En uno de los capítulos más fascinantes, Moss trata de explicar cuán desconcertantes y molestos resultaban los cristianos a los romanos (para los que “no existía el pacifismo como concepto”). Eso cuando los tenían en cuenta.

Los cristianos podían terminar en las cortes de justicia romanas por distintas razones y una vez allí eran propensos a anunciar, como en una ocasión hizo un creyente llamado Liberio, “que no podía ser respetuoso con el emperador, que sólo podía ser respetuoso con Cristo.” Moss lo compara con “defensores modernos que dicen que ellos no reconocen la autoridad del juez o del gobierno, sólo reconocen la autoridad de dios. Tanto para los occidentales como para los antiguos romanos, esto suena o siniestro o vagamente delirante.” Tampoco ayudó la pasión desarrollada por los primitivos cristianos hacia el martirio. Sufriendo demostraban, al mismo tiempo, tanto la piedad del mártir como la autenticidad de la religión que profesaban, haciéndoles ganar al mismo tiempo, un asiento de primera clase en el cielo (el resto de cristianos tendrán que esperar al día del Juicio Final.) Se cuentan historias de fanáticos buscando de forma deliberada la oportunidad de morir por su fe, incluyendo una turba que se presentó en la puerta de un oficial romano en Asia menor, exigiendo ser martirizados, siendo rechazados ya que él no tenía la potestad de satisfacer su demanda.

No es que Moss posea una escritura fluida y natural, pero es minuciosa, se esfuerza por lograr claridad y está sinceramente involucrada en su preocupación por la influencia del mito del martirio en las sociedades occidentales. “La idea de una iglesia perseguida es casi por completo una invención a partir del siglo IV,” escribe. De forma significativa, ese es el periodo durante el cuál la iglesia se convierte, gracias a Constantino, en “políticamente segura”. Aún así, en lugar de proporcionar un relato veraz de los primeros años del cristianismo, los eruditos y clérigos del siglo IV pusieron en relieve historias de violencia sistemática y horrible. Esas historias se usaban de forma sutil (y no tan sutil) como propaganda contra ideas heréticas o sectas. También se convirtieron en un entretenimiento morboso para creyentes que se encontraban en situación de seguridad; Moss lo compara con suburbanitas contemporáneos deleitándose con una película de terror.

Los polemistas de hoy en día continúan empleando la arraigada creencia en una perseguida, y por tanto moralmente recta, iglesia como un arma política con la que demonizar a sus oponentes. Moss ve una relación directa entre el valor de los mártires y la absurda retórica de la derecha sobre la “guerra contra la cristiandad”. Esa táctica hace el compromiso imposible. “No puedes colaborar con alguien que te persigue”, señala de forma astuta Moss. “Tienes que defenderte.”

Donde ella es menos perspicaz es en su creencia de que exponiendo la “falsa historia de la persecución” podremos, de alguna manera, expiar esta aproximación paranoide a las diferencias políticas. Uno de los aspectos más reveladores de “El mito de la persecución” es la capacidad de Moss de encontrar analogías contemporáneas que hacen el mundo antiguo más comprensible para el lector, como la historia de Cassie Bernall. Pero dicha historia nos ofrece una lección adiciona sobre la impermeabilidad a los hechos desagradables de los creyentes. La familia Bernall y la iglesia mantienen su postura pese a los compañeros de escuela que estuvieron presentes en la matanza y que han desmontado la leyenda “Ella dijo sí”. “Puedes decir que no ocurrió de aquella manera,” declaró el pastor de la iglesia a la que asistía Bernall a un reportero, “pero la iglesia no lo aceptará. Para la iglesia, Cassie siempre dijo sí, eternamente.»

mp3: Extremoduro «Jesucristo García»

El barómetro del CIS (o la madre que se lo imaginó)


marianada

Analizando los datos del Barómetro del CIS y comparándolos con las noticias de los periódicos mayoritarios me planteo si soy yo el que no sabe leer las encuestas o son los periodistas (o becarios varios) los que hacen lo que quieren con los datos. Me llama la atención el artículo del ABC donde confunden la estimación de voto (que en la encuesta es la pregunta 17) con los datos de a quién votaron los encuestados en las elecciones pasadas (en la encuesta es la pregunta 22a)

De los encuestados, el 92,4% y el 94% creen que la gestión del PP y del PSOE, respectivamente, es «regular», «mala» o «muy mala”. Respecto a la confianza en los líderes, al 88,1% de los preguntados, Rajoy les da “poca” o “ninguna” confianza, mientras que respecto a Rubalcaba, el porcentaje sube a un 90,9%. Tal vez los partidos mayoritarios debieran plantearse qué hacer con sus cabezas electorales… Pero lo cierto es que les da igual, al fin y al cabo, el 11,8% votaría al PSOE y el 10,8% al PP y como la Ley D’Hont favorece a los partidos mayoritarios, se beneficiarían del 45,3% de los que no van a votar o que no han decidido su voto.

Todo así, que un 22,6% de los votos vayan a partidos mayoritarios quiere decir que vivimos en un país de traca.

mp3: Mastretta “El reino de Veriveri»

Del insulto como argumento político


insulto.

(Del b. lat. insultus).
1. m. Acción y efecto de insultar.
2. m. desus. Acometimiento o asalto repentino y violento.
3. m. desus. accidente (‖ indisposición repentina que priva de sentido o de movimiento).

insultar.
(Del lat. insultāre, saltar contra, ofender).
1. tr. Ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones.
2. tr. desus. Dicho de una enfermedad: Atacar, acometer.
3. prnl. Cuba. encolerizarse.
4. prnl. p. us. Sufrir una indisposición repentina que prive de sentido o de movimiento.

insulto_small

Es bien sabido que para ser político no es requisito haber estudiado, que no se exige un mínimo de preparación previa alguna. Por no tocar el tema de los idiomas, especialmente el inglés. También se sabe que para ser político no es necesario haber trabajado nunca, pudiendo llegar a ser ministro, como es el caso de Fátima Báñez. Pero no sólo me refiero a la empresa privada. Es que si, por casualidad, aprueban la oposición que les de una plaza en algún organismo público, piden la excedencia y no trabajan ni un sólo día en aquel puesto para el cual (es una suposición) han tenido que estudiar hasta que han terminado con los codos pelados (la broma de las rodillas se me ha pasado por la mente, pero he preferido dejarla de lado).

Pues bien, llegan a su puesto de responsabilidad política porque su partido ha logrado la mayoría suficiente como para gobernar (es un decir, es bien sabido que el sistema electoral español, gracias a la ley D’Hont y el cociente Droop, es de todo menos justo y proporcional. Por no mencionar la alergia de los partidos «mayoritarios» a las listas abiertas) y es la hora de llevar a la práctica las promesas que les han llevado a su privilegiada nueva posición. Y ahí, los políticos, independientemente de su género sexual, son como los hombres: PROMETER HASTA METER Y UNA VEZ METIDO… os hacéis cargo ¿no? Empiezan escudándose en las excusas más peregrinas, en el «yo no quería, pero UE/FMI/Merkel/Conferencia episcopal me ha obligado», «la herencia recibida» y el argumento estrella de todos los gobiernos «y el anterior más».

INTERNET: EL ENEMIGO DEL POLÍTICO FALTÓN

Hasta hace relativamente poco las excusas eran relativamente útiles: la gente no tenía más acceso a la información que a través de la radio, la televisión y la prensa, era unidireccional. El españolito recibía la información y ahí se quedaba. Se podía cabrear más o menos, lo podía compartir con sus amigos, familia y compañeros de trabajo, pero no pasaba de la pataleta que se contaba a una serie de personas sin ninguna relevancia para el que estaba en el poder. Pero he aquí que eso cambió y llegó… INTERNET.

Seamos sinceros, la llegada de internet (mediados de los 90) y su generalización no supuso más cambio que un incremento descomunal de la información a la que el personal nos veíamos expuestos. No es hasta que se desarrolla el aspecto más social de la red (lo que llaman redes sociales o web 2.0) que la gente deja de ser el receptor pasivo de la información que recibe a convertirse en generador de la información. Hasta la llegada de Facebook o Twitter. Y entonces es cuando los políticos vieron que la población se desmadraba. Y les da miedo: antes podían soltar alegremente cualquier comentario jacarandoso que dejara al descubierto su incapacidad de gobernar o su desprecio por sus electores y, sobre todo, por el resto de la población del país: la repercusión de esos comentarios no iba más allá de unas cuantas pataletas sin importancia; desde que internet entró en nuestras vidas, sus argumentos y ocurrencias se difunden a tal velocidad que un error puede ser la chanza de la semana, poniendo a sus protagonistas en la picota.

Los ejemplos son múltiples y sangrantes. El más delirante es la explicación de lo que es una «indemnización en diferido»

Hasta hace poco tiempo, un dislate de esta envergadura se hubiera convertido en una mera anécdota. Pero hoy se comparte en las redes sociales, se hace chanza de todo ello a una velocidad inusitada. Vamos a conceder a ésta persona el beneficio de la duda y la vamos a considerar una persona inteligente: Está claro que ni ella misma se cree unas excusas que, pese a llevar por escrito, es incapaz de mantenerlas sin tartamudear y trabarse. Sabe que está faltando a la verdad y, al empecinarse en mantener su falacia, sus declaraciones se convierten en un insulto para la inteligencia del común de los mortales.

Aunque no es el único momento de insultos de ésta política, cuyos votantes son «los que pagan la hipoteca«. Afirmación que se volvió en su contra a través de Twitter con un hashtag justificado pero de cierto mal gusto (por más que lo comparta, creo que somos lo suficientemente educados como para poder evitar caer en la zafiedad)

Sus amplios conocimientos de historia la llevan a comparar esto:


(via @JaimeAlekos)

con esto otro:

porque «Se violenta el voto». Claro. El problema es que la población, se ha cansado de argumentaciones, mentiras, despilfarro y corrupción y quieren recuperar el «demos» de la «democracia», no meter una papel en una caja de plástico barato una vez cada cuatro años. Y eso atemoriza a los violadores de la democracia.

Esta señora es una de los que se han erigido en gurús del insulto como argumento político. Porque también podemos revisar los insultos de Arias Cañete: sugiriendo «duchas de agua fría para ahorrar energía» mientras comemos «yogures caducados«. O Martínez Pujalte indicando que los afectados por las hipotecas quieren la dación en pago «para poder comprarse otra vivienda«. Y claro, también está Alicia Sánchez-Camacho, que ante el descubrimiento de que se le triplicó el suelo se justifica diciendo «Hago lo mismo que han hecho otros presidentes del PP«. Sí, es una pena que la tradición entre los presidentes peperos no fuera emigrar…

Tampoco es despreciable el insulto y la falta de educación de Bárcenas que, estando en el ojo del huracán por haber hecho con dinero propio, ajeno, declarado, negro, legal e ilegal, todo aquello que le ha venido en gana, regaló a los periodistas (por ende, a toda la ciudadanía) una castiza peineta.

No sé si llamarlo insulto, pero lo que está claro es el desprecio que siente el presidente del Gobierno hacia la gente de su país. En un principio pensé que se trataba de la agudización de los múltiples complejos de los que ha hecho gala durante todos los años que ha estado en la oposición, pero no, lo que le ocurre al señor Rajoy es que se cree por encima del resto de los mortales y por eso hace declaraciones vía televisión de plasma a unos periodistas que están en la habitación de al lado. Sí, televisión de plasma, el enemigo de la política y culpable de la crisis económica (esas declaraciones también podemos considerarlas como un insulto).

ABORTO= ANALFABETISMO+TERRORISMO+FRACASO

Con la reciente modificación de la ley del aborto (esa que nos devuelve a los años 80) nos hemos encontrado con joyas del insulto que valen su peso en oro. Sin entrar en el hecho de que es un insulto a los derechos de las mujeres (jaleadas además por hombres y por sacerdotes) ciertas «políticas» también se han apuntado a la moda de defender las ideas mediante el insulto, como es el caso de Beatriz Escudero, una mujer que compara el embrión humano con el de los calamares. Si eso no fuera suficiente, la buena señora desarrolla una ecuación que pone en relación el nivel educacional de la mujer con la probabilidad de que aborte. Todo lo cual se basa en estadísticas que no cita. No vaya a ser que la realidad le rebata un (insultante) argumento. Es lo que viene a denominarse comunmente «hacer un Toni Cantó». Al hilo de éste tema, los políticos, en concreto el pío Jorge Fernández Díaz no tardó en comparar el aborto con el terrorismo. Imagino que no es que quisiera insultar la inteligencia de la opinión pública sino que quería llevar a su terreno un tema que no compete al ministerio de Interior. A todo esto, me viene a la mente ¿por qué el aborto es competencia del Ministro de Justicia si, en realidad, es un tema de salud? Bueno, eso supondría que caería en manos de Ana Mato, que no sé qué es peor. Volviendo al tema del aborto, insultan a las mujeres llamándolas analfabetas y terroristas. Y Soraya Saenz de Santamaría, en lugar de mantener el perfil bajo, lo remacha diciendo que el aborto es un fracaso. Ahí lo llevas.

Y LOS CACHORROS QUE VIENEN DETRÁS

Nuevas (de)generaciones de políticos se están apuntando a ésta moda. Gente que estaba calentando el banquillo de las piscifactorias políticas (Nuevas Generaciones o Juventudes Socialistas) y que nadie conocía más allá de los implicados en políticas juveniles en el ayuntamiento/comunidad en la que viven. Suelen ser esos que aparecen con cara de apailados detrás del lider de turno cuando este hace un mitin en la ciudad de turno. Ahí nos encontramos a Beatriz Jurado afirmando que PSOE e IU «solo quieren jóvenes borregos» mientras el PP quiere jóvenes que trabajan. Ahí nos encontramos con el problema de la «movilidad exterior» que tan bien explicó la verborréica y devota de la Virgen del Rocio, Fátima Báñez: los jóvenes en España se están viendo obligados a emigrar. Los que se quedan es por que tienen un enchufe en el PP como es el caso de Carromero que cobra 50.000€ al mes por hacer no se sabe exactamente qué ni con qué mérito (más allá de conducir el coche en el que murió Osvaldo Payá), el de Juan Carlos Caballero cobrando 45.000€ por ser guapo o el de Miss Baleares 2009. Y como Beatriz Jurado no se queda a gusto con lo de (el silencio de) los borregos y envalentonada porque sus estulticias tuvieran un altavoz, no se sonroja en afirmar que Bañez es el hada madrina de los jóvenes. Somos más de 6 millones de personas deseando que lo demuestre.

MENCIÓN ESPECIAL: Juan José Pérez Macián

Este energúmeno se explayó en un artículo contra el 15-M en términos vergonzantes:

Híbridos de hiena y rata. Sí, os digo a vosotros: ¿Se os ha tragado la tierra?. ¿Os han comido los gusanos?. ¿Dónde estáis?. ¿Debajo de qué piedras os escondéis ahora?. ¿Por qué no se os ven ahora las rastras?. ¿No sabéis dónde está la calle de Ferraz?. ¿Ni la dirección de la Junta de Andalucía?. ¿Por qué no se os ve ahora con perros y flautas ante las sedes socialistas?. ¿No tenéis nada que decir a los de CCOO y UGT?. ¿No?. ¿No habéis sido capaces de autoorganizaros en tantos días que han transcurrido ya desde que la Juez Alaya desenredó el repugnante escándalo de los ERES de Andalucía?. ¿Habéis perdido todos el smartphone?. ¿Os habéis quedado sin whatshapp?. ¿Os lo ha desactivado el PSOE?. ¿O es que os parecen pocos millones de euros los 50 robados de las arcas públicas andaluzas a parados y necesitados?. ¿Que un sindicalista andaluz se haya embolsado cuatro millones y medio de euros a costa de los parados, ya no merece vuestra protesta airada y alimentada de insultos y agresiones con ese estilazo que os caracteriza cuando incendiais la calle Génova?. ¿O es que éstos chorizos de la izquierda sí os representan?.

No sólo no se ha retractado de sus palabras, es que su partido ni siquiera le ha amonestado. De dimitir no hablemos, por favor.

Cambio climático: de cómo el calentamiento mundial es una amenaza para nuestro aprovisionamiento alimenticio


El calientamiento gloabal está exacerbando la inestabilidad política mientras aumentan las tensiones derivadas de la inseguridad alimenticia. Con las investigaciones sugiriendo que el asunto sólo puede ir a peor, se examinan los riesgos alrededor del mundo.

Un artículo original de John Vidal

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Cuando el 17 de diciembre del 2010 el vendedor ambulante tunecino Mohamed Bouazizi se prendió fuego a sí mismo lo hizo para protestar por la represión y aprovechamiento/violaciones que se tenían lugar en donde vivía. Pero unos cuantos estudios sugieren que uno de los factores más relevantes en los subsiguientes alzamientos que conocemos como la «Primavera árabe» era la inseguridad alimenticia.

La sequía, los disparados precios del pan y la escasez de alimento han arruinado distintas áreas de Oriente Medio. Analistas del Centro para el Progreso Americano (Centre for American Progress) en Washington indican que la combinación de escasez de alimentos y otros factores mediambientales han agravado las ya tensas políticas de la región. Como indica el Observer el 13 de abril, un estudio inédito del gobierno de EEUU indica que el mundo tiene que prepararse para más de lo mismo, ya que la espiral de precios y las prácticas agrícolas tradicionales se han visto interrumpidas por el cambio climático.

«Debemos esperar mucha más desestabilización política mientras se produce [el cambio],» asegura Richard Choularton, un responsable de políticas de la ONU en la oficina sobre el cambio climático dentro del Programa Mundial de Alimentos. «Lo que difiere de hace 20 años es que hay bastante más gente que vive en lugares con un riesgo climático más alto; ahora mismo viven 650 millones de personas en zonas áridas o semiáridas donde se espera que las inundaciones, las sequías y las variaciones de precios tengan el mayor impacto.»

«Las recientes crisis en el Cuerno de África y en Sahel pueden convertirse en la nueva norma. Se espera que las sequías se vuelvan más frecuentes. Hay estudios que aseveran que para el 2050 habrá hasta 200 millones de personas más sin seguridad alimenticia o unos 24 millones de niños malnutridos. En algunas partes de África ya tenemos una catástrofe humanitaria prolongada y creciente. El cambio climático es un progresivo desastre,» afirma.

La fundación Mary Robison para la justicia climática convocó una gran conferencia en Dublín durante el mes de abril. Las investigaciones presentadas dicen que el aumento de los ingresos y el crecimiento de la población global (se considera que habrá unas 2 millones de bocas más que alimentar para el 2050) incrementará el precio de los alimentos entre un 40 y un 50%. El cambio climático puede encarecer en un 50% el precio del maiz y algo menos al trigo, arroz y aceite de semillas.

«Sabemos que la población va a crecer y que los ingresos van a aumentar, pero también lo van a hacer las temperaturas y los patrones de precipitación van a cambiar. Debemos estar preparados para un aumento de las temperaturas en todas las áreas,» afirma Gerald Nelson, un experimentado economista del Instituto Internacional para la Investigación de Políticas Alimentarias en Washington.

Todos los estudios sugieren que los peores impactos los recibirán los más pobres. Robinson, el antiguo presidente irlandés, dijo: «El cambio climático ya está ejerciendo un efecto dominó en la seguridad nutricional y alimenticia para la gente más pobre y vulnerable del planeta. Se prevé que la malnutrición infantil aumentará un 20% para el año 2050. El impacto del cambio climático recaerá de una forma desproporcional sobre la gente que vive en las áreas tropicales, particularmente en los grupos de población más vulnerables y marginados. Esa es la injusticia del cambio climático: el peor de los impactos lo sufren aquellos que menos han contribuido a causarlo.»

Pero de Europa a EEUU a Asia, nadie quedará al margen de los enormes cambios que los enormes cambios en la producción de alimentos que nos traerán lo que queda de siglo.

ASIA Y OCEANÍA

China es relativamente resistente al cambio climático. Se espera que su población mengue en torno a los 400 millones de personas en este siglo, aligerando la demanda sobre los recursos, además de tener capacidad para adquirir vastas cantidades de comida.

Pero a causa de que la población china está modificando su dieta hacia una más basada en la carne, el reto del país será el territorio y la alimentación del ganado. El cambio climático afectará a las regiones de distinta manera pero muchos cultivos tendrán que migrar hacia el norte.

La pérdida de cultivos se debe cada vez más a eventos climáticos extremos, plagas de insectos y enfermedades. La sequía del 2011 elevó el precio de los alimentos a nivel mundial. El trigo se está convirtiendo en un cultivo difícil de hacer germinar en algunas áreas más septentrionales de China debido a que son más secas y cálidas.

En China meridional, las sequías de los últimos años han reemplazado la estación de las lluvias. La Academia Nacional de Ciencias Agrícolas espera que los suministros de comida se volverán insuficientes hacia el año 2030.

Un nuevo estudio para la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional predice un aumento de 4 a 6ºC de temperatura para el año 2050 en la mayor parte de Vietnam, Camboya, Laos y Tailandia. La zona del bajo Mekong, habitada por unos 100 millones de personas, propensa a climas extremos, podría ver un aumento de las precipitaciones de un 20% o más, disminuyendo el crecimiento de arroz y otros cultivos tradicionales. Muchas provincias verán un significativo decrecimiento en la producción de alimentos. El números de niños malnutridos en la región puede pasar de 9 a 11 millones en el 2050.

Los eventos catastróficos afectarán cada vez más a la agricultura australiana. Regiones clave para la producción de alimentos en el sur posiblemente sufran grandes sequías en el futuro, mientras que en la parte oriental han experimentado una disminución de las precipitaciones de un 15%.

El número de días que rompen el récord de temperatura en Australia se ha duplicado desde los años 60, lo que también afecta a la producción de alimentos.

EUROPA

El cambio climático afecta a la producción agrícola a través de sus efectos en la estacionalidad, la intensidad y la variabilidad de las precipitaciones y los cambios en las temperaturas y las concentraciones de dióxido de carbono.

Los cultivos que normalmente se ven crecer en el sur de Europa podrán arraigar más al norte. Esto permitirá que se plante maíz tierno, uvas, girasoles y maíz en Gran Bretaña. En Escocia, serán adecuadas las granjas ganaderas. En latitudes más altas, el aumento de la temperatura se traducirá en una estación de crecimiento más intensa y prolongada. Pero más CO2 y un mayor aumento de la temperatura podría suponer una reducción de los rendimientos en un 10%.

Las últimas estimaciones de la UE sugieren que las consecuencias más severas del cambio climático no se sentirán hasta el 2050. Pero antes se esperan severos impactos derivados de más frecuentes y prolongadas olas de calor, sequías e inundaciones. Muchos cultivos que actualmente se dan en el sur de Europa, como el olivo, puede que no sobrevivan al aumento de la temperatura. La Europa meridional tendrá que cambiar su métodos de irrigación.

En latitudes medias y altas, se espera que el calentamiento global se traduzca en un aumento de la temporada de crecimiento. Los cultivos en Rusia podrán expandirse hacia áreas más septentrionales pero su rendimiento será más bajo porque los suelos son menos fértiles. En el sur, el rendimiento se verá reducido por un clima que se volverá más seco. Además, el cambio climático supondrá que los recursos hídricos sean más escasos y un aumento de las malas hierbas y las plagas.

En el 2011, Rusia restringió las exportaciones de trigo y grano tras una ola de calor. El calentamiento incrementa los incendios forestales en un 30-40%. Esto incide directamente en la erosión del suelo y aumenta las probabilidades de inundaciones.

En Oriente Medio y norte de África, se espera un decrecimiento del rendimiento del arroz de un 30%, un 47% para el maíz y para el trigo un 20%.

 AMERICAS

 Se espera un crecimiento de 120 millones de personas en EEUU para el 2050. Los científicos gubernamentales esperan más incidentes de calor extremo, sequía severa y fuertes lluvias afectarán la producción de alimentos. El calentamiento se espera que aumente sin consecuencias durante 30 años pero más allá del 2050 los efectos pueden ser dramáticos sobre los cultivos tradicionales.

De acuerdo con él último informe del gobierno: «La creciente incidencia de fenómenos meteorológicos extremos tendrá un impacto cada vez más negativo en la productividad agrícola y ganadera, ya que se superan ya los umbrales críticos.» Muchas regiones agrícolas de EEUU experimentarán decrecimientos.

En el valle central de California, se verán afectados los girasoles, el trigo, el tomate, el arroz, el algodón y el maiz, que se espera que pierdan un 10-30% de su rendimiento, especialmente a partir del 2050. Los cultivos frutales y de nueces que dependen de los días fríos de invierno pueden tener que ser reubicados. Los animales expuestos a demasiadas noches cálidad se estresan cada vez más. Muchos cultivos vegetales se verán afectados cuando aumente la temperatura, aunque sólo sean unos pocos grados.

Cerca del 20% de todos los alimentos de EEUU son importados, así que los climas extremos en otras zonas también tendrán su efecto. En el 2011, el 14,9% de los hogares estadounidenses no tenían asegurado su aprovisionamiento alimenticio y un 5,7% tenía una muy baja seguridad alimenticia.

Ya que muy pocos cultivos pueden soportar un aumento medio de temperatura por encima de los 2º, América Latina se verá seriamente afectada por el calentamiento y el clima extremo. Incluso aumentos moderados de 1 o 2º supondrán un significativo daño a Brasil, uno de los mayores productores mundiales de cultivos alimenticios. La producción brasileña de arroz, alubias, mandioca, maiz y soja se verá reducida, siendo el café especialmente vulnerable.

Otros estudios sugieren que los enormes cultivos brasileños de soja, que proveen de forraje a gran parte del mundo, podría caer en más de un 25% en los próximos 20 años.

Dos grandes cultivos sí que podrían desarrollarse bien: quinoa y patata.

AFRICA

Muchos países africanos ya están experimentando sequías más acusadas y prolongadas, inundaciones y ciclones. Se espera que el continente sufra una desproporcionada inseguridad alimenticia debido al rápido aumento de población vulnerable.

Se prevé que Egipto pierda el 15% de sus cultivos de trigo si la temperatura sube unos 2ºC. Si la subida es de unos 4ºC, la pérdida será de un 36%. En cuanto a Marruecos, se espera que sus cultivos se mantengan estables hasta el 2030 para caer rápidamente a posteriori. Tradicionalmente la mayoría de los países del norte de África importan el trigo que consumen, lo que les hace altamente vulnerables a los cambios de precios y las sequías que se produzcan en otros lugares.

Un nuevo estudio de 11 países del oeste de África revela que van a ser capaces de obtener más alimentos con el aumento de las temperaturas y las precipitaciones. Pero la demanda derivada del aumento de la presión demográfica puede suponer que el precio de los alimentos se doble. El cambio climático puede suponer un aumento de las exportaciones de sorgo en Nigeria, Ghana y Togo.

Las temperaturas probablemente suban varios grados en las zonas cercanas al Sahel. En Burkina Faso se espera que el rendimiento del sorgo baje un 25% aunque sí que aumentará el del maíz.

Otros estudios del IFPRI indican que el rendimiento de los cultivos en el África subsahariana puede haber descendido para el 2050 entre un 5 y un 22%, aumentando la miseria de un gran número de gente.

Según la ONU, las condiciones climáticas del sur de África empeorará. Los modelos climáticos muestras un incremento de la temperatura media de la región de 1º a 2ºC en el 2050. Ésto favorecerá a algunos cultivos pero otros tendrán que ser llevados a áreas más septentrionales y de mayor altitud.

Los dos cultivos tradicionales en África, el sorgo y el maíz, posiblemente se vean muy afectados por un clima aún más severo.

Oxfam avisa que los pequeños granjeros del cuerno de África serán los que más sufran los impactos negativos del cambio climático. Lo impredecible del tiempo ya ha dejado a millones de personas en situación de semi indigencia y dependientes de la ayuda alimentaria.

La incertidumbre al servicio del deseo


Poniéndome vulgar,
siendo ordinario,
podrías haber olvidado
otros veredictos.

Siendo vulgar,
como a veces te gustaba que fuera,
me asfixio entre las manos
de un intento de delirio.
Con la mala costumbre
que es ésta displicencia
y el saberme más distante
más frío
más indiferente
de todos los desastres
que una vez fui capaz de conjurar.

Estando entre la vulgaridad
y el desafío del desprecio
aún perfilo en mi rostro
ciertos besos radioactivos.

mp3: The chemical brothers «Let forever be»

La dignidad del hipocampo


Aún tengo arena en el pelo,
las esperas llenas de puntos y aparte
regadas con las certezas
de que nunca he sido tan feliz
de que nunca he sido tan infeliz,
refugiándome en las horas
alérgicas a las mentiras.

Aún tengo arena en el desierto,
la desgracia de saber calcular las distancias
vacías de horizontes.

Y la memoria en la punta de los dedos
del tacto de esa arena acre
que una vez llenó mi garganta
mientras me guiabas por los caminos
de una ciudad en llamas,
pasto del olvido.

Con serena discreción,
con la dignidad del hipocampo,
obvio esas memorias
que hacen que huela
el sudor fuerte.

mp3: El columpio asesino «La chica que salió de la tarta»

Recortes de papel de biblia


papel_biblia

Hay ciudades que son fotografías
nocturnas de ciudades.
Yo quiero ser diciembre.
Canción 19 horas, Luis G. Montero

Los libros sagrados
no están a la altura de sus creencias,
sus descreencias
no se construyeron
a medida de su vida.
Dice que sarna con gusto
no pica,
pero tampoco debe de ser
sana; en absoluto.
Y con los labios cortados
por besos polares
nos concede la eternidad
de un recuerdo,
aún colecciona todos los noviembres
del siglo XX:
lloraremos, pues,
por la memoria de sus lunes
y de sus martes.
Sujeto a los puntos suspensivos,
ha condenado al punto y coma
al ostracismo.

mp3: Arcade Fire «Neon Bible»

Turistas


Aprendieron a buscar direcciones a tientas,
empeñando los días
por billetes que no llevaban a ningún sitio.

Las sirenas les saludaban a su paso.

Tras la máscara, los ojos vacíos,
tras la máscara, días truncados
por un espejismo de libertad
(cómo se les llena la boca
con esa palabra)
que hace de lastre en su maleta.

Las polillas persiguen su llama de vencedores.

Las fronteras de su pasaporte
muestran el daño
que han hecho millares
de soterradas guerras civiles
de alquitrán y mareas muertas.

Llenaron sus cantimploras en las aguas del Léteo.

Desnudan su pecho a base de golpes,
poner la otra mejilla
para abandonarse al tranquilo
desasosiego de las horas moribundas
y al origami de los derechos ajenos.

Las musas denunciaron el acoso de sus pasos.

Cualquier otra parte es un destino
como otro cualquiera.
En su tarjeta de embarque
una base petrolífera en medio del mar
es solo una escala.

Son indignos de las venganzas de un dios.

Escupen con la pleitesía del tirano,
la bilis es su elixir para la tragedia,
deslustran con divisas
lo que atesoran los ortodoxos,
se alojan en castillos de aire.

El minotauro les enseñará que no se llaman Teseo.

mp3: Radiohead «The tourist»