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50 frases de Vetusta Morla para usar en Instagram


***ACTUALIZACIÓN*** Ya podéis ver otras 20 frases de Vetusta Morla para usar en Instagram incluyendo las de su nuevo disco «Mismo sitio, distinto lugar».

Vetusta Morla es uno de los grandes referentes musicales de la actualidad, abarrotando estadios y llegando a lo más alto de las listas de ventas.

Además tienen esas letras ambiguas, profundas e intensas que nos pueden ayudar a poner títulos a nuestras fotografías de Instagram.

Hay canciones que podrían servir enteras para títulos de Instagram, pero aquí ponemos sólo cincuenta frases que pueden servirnos para ponernos interesantes:

No hay principio ni final, sólo lo que quieras ir contando. (Al respirar)

Con vivos, muertos, brindando juntos por un año más, un año menos que dolerse de esta herida y de esta luz. (Año nuevo)

Y un espejo roto en la pared descompone en mil pedazos la piel donde escondí todo aquel calor. (Autocrítica)

Surrealismo abdominal sin desvelar, es mi tierra soñada (Baldosas amarillas)

nos creímos tan fuertes como héroes de guerra (Boca en la tierra)

esclavo de su urgencia y su velocidad (Canción de vuelta)

Hoy he vuelto a hacer trinchera en la ventana para descifrar sus nichos de luciérnagas. (Cenas ajenas)

lleva a cabo mi propósito de ser cuchillo y presa a la par (Cuarteles de invierno)

porque ya cayó el dictador o eso dice la radio (El hombre del saco)

Te llevaste la solución y me quedé el interrogante. (Fiesta mayor)

Dejaron mantas en el vestidor y los cerrojos para estar tranquilo. (Fuego)

no nos dejaron mapas de la oscuridad. (Golpe maestro)

He enterrado cuentos y calendario, ya cambié el balón por gasolina, (La deriva)

Él juró poner a su nombre la gravedad, (La gravedad)

Polvo en flor, el guiño del cursor, las cartas de amor del banco. (La grieta)

algas tejidas en forma de desengaño (La marea)

Conté hasta tres para escapar, busqué la estela hasta un altar, (La mosca en tu pared)

En la sala de espera de este otoño sin respiración, (Las salas de espera)

tal vez lo insignificante se aliste en un barco de nuez. (Lo que te hace grande)

El futuro se vistió con el traje nuevo del emperador, (Los días raros)

Hablemos de ruina y espina, hablemos de polvo y herida, (Maldita dulzura)

Si callo y otorgo, si dejo el silencio entrar, envío postales sin sellar. (Mapas)

Dormí toda mi sed durante años para conquistar calles dormidas, islas de ciudad. (Mi suerte)

En las sombras me veo al revés,  en los libros me encuentro mejor. (Pequeño desastre animal)

Siembro minas en mi cuerpo y pólvora en la sien. (Rey Sol)

pon en tu tumba que no es el final, tu rastro no se puede borrar. (Saharabbey road)

puedo perderme en la obviedad, (Sálvese quien pueda)

Carne de meta volante, flota de medusas al sprint, agosto llega al fin, septiembre ya está aquí (Tour de Francia)

Por las noches atrapamos corazones asfixiados y disparos en su honor. (Un día en el mundo)

Yo no voy a contar lo mejor, a ocultar lo peor, me pongo el mejor chaqué. (Valiente)

Ser valiente no solo es cuestión de suerte (Valiente)

vendedores de shock para inviernos apáticos (El hombre del saco)

Trajeron ropas para impresionar, trapos y pieles en forma de abrigo. (Fuego)

pusieron sal en sobres. (Golpe maestro)

Has tenido pulso para engancharme, alistado en ejércitos suicidas, me adentré en el bosque y no encontré al vigía. (La deriva)

Dicen que fue el calor lo que hizo del pulso su piel. (La gravedad)

Un hambre atroz, bombones de licor acechan detrás del humo. (La grieta)

La marea me dejó los versos borrados, la tinta, un borrón, un papel mojado. (La marea)

vi discutir al ying y al yang, apuñalarse por detrás. (La mosca en tu pared)

tal vez cada guiño esconda la llave que intentas tener. (Lo que te hace grande)

toca final, definir el trazo, sintonizar, reagrupar pedazos en mi colección de medallas y de arañazos. (Los días raros)

hablando pasan los días que nos quedan para irnos, yo al bucle de tu olvido, tú al redil de mis instintos. (Maldita dulzura)

conjuro el presente en el retrovisor. (Mapas)

Tal vez las paredes ladren y el techo empiece a correr, (Lo que te hace grande)

Mientras desnudo el ruido de mi mente, saber que estás ahí me hace más fuerte (Mi suerte)

He mezclado en el mismo cajón mis historias, tus fotos y un plan. (Pequeño desastre animal)

Fue quizás un reflejo impostor el que puso en mi mano el puñal. (Pirómanos)

Caí por crecer, callé por hablar, confundo el agua con la sal. (Rey Sol)

Y blasfemamos por Dios, prometemos por vos,
machacamos nuestros cuerpos prietos por un sueño de cartón. (Un día en el mundo)

no quieres hablar del tiempo aunque esté de nuestro lado. (Maldita dulzura)

Pinto en los espejos personajes de ciencia ficción (Pequeño desastre animal)

Martes de letras: «Niño marica» de Óscar Espirita


Hay libros que te saltan a los brazos y te dicen que se van a casa contigo y «Niño marica» de Óscar Espirita es uno de esos: la portada, tan inmaculada con esos dos niños que miran impertinentes y que me han recordado a Charles Rowland y Edwin Paine, los chicos detectives sacados de las páginas del «Sandman» de Gaiman, el tacto, la tipografía y el abrir una página al azar y encontrarte con una frase que describe una infancia, tu infancia, una adolescencia, tu adolescencia.

Los niños maricas empiezan su adolescencia
cuando pueden. Poco importa en realidad la edad
biológica
.

Articulado en torno a esas dos etapas del desarrollo personal, «Niño marica» traza con candidez, que no simplicidad, las pasiones de un niño que no se ajusta a las normas de un juego que le han impuesto. En la primera parte va desgranando deseos y juegos de su imaginación que desembocan en una segunda parte en la que el sexo ya forma parte del desarrollo personal, todo dentro de unas coordenadas que aquél que lo ha vivido reconoce, pero que no excluye a otros que no poseen esas experiencias. Los versos desgranan espacios (patios de colegio, polígonos, camas trocadas en cuevas, vestuarios), reivindican experiencias (el florecer de unos sobacos, los morreos, lo huraño de una adolescencia).

Pude parecerte un erizo
pero no era más que un huevo con espinas
el pajarito seguía dentro
y vuela

Una lectura que deja poso y que hace que se vuelva una y otra vez sobre versos que retornan a tu recuerdo y que, al buscarse entre las páginas color hueso, logra que te tropieces con otros poemas que también te calan.

Resulta inevitable verse reflejado, y posiblemente encuentres trazos de la vida de uno en versos que no tienen nada que ver con lo vivido por Espirita. Y creo que eso es lo que hace grande este poemario y lo hace tan necesario: recurre a los sentimientos de los que han crecido sintiéndose diferentes. Y para sentirse diferente no hace falta ser homosexual, sólo tener sentimientos.

Yo soy un niño marica. Y, gracias al libro de Óscar Espirita, me he reconciliado  con el niño que sigo siendo.

Podéis comprar el libro en la página de Ediciones Hidroavión.

Nunca conocí a Javier Krahe


Anoche mismo me asaltaba un pensamiento que me ha rondado la sesera durante los últimos años y es «¿Por qué nunca me he acercado a Javier Krahe cuando he tenido oportunidad?». La cuestión me vino a la cabeza porque este fin de semana he tenido el privilegio de conocer a Luis Pastor, otro de los referentes para cualquiera al que le guste la música de voz y guitarra y se descuelgue un poco hacia la izquierda.

Las oportunidades de conocer a Krahe han sido varias, más que el primer concierto que le vi en la sala Galileo, en otros conciertos suyos en el maravilloso Café Central. Precisamente allí fue, tras un concierto de Andreas Prittwitz, sentado en la mesa de al lado de la escalera, que me contuve. No sé por qué. No sabría cómo abordarle. Siempre pensé que habría otra ocasión, un momento más adecuado.

Y se nos ha ido. Justo ahora. Que siempre había estado ahí pero de nuevo estaba cada vez más presente de la mano de generaciones que reivindican su mordaz y lúcido sentido de humor. Que su receta para cocinar un crucifijo debiera estar en el «1080 recetas de cocina». Que todos somos un poco Cuervo Ingenuo y estamos aprendiendo que hombre blanco habla con lengua de serpiente.

Y yo con este post como un gilipollas, madre. Y yo con este post como un gilipo-o-o-llas.

Curso Community Manager Adveischool


A finales del año pasado, después de terminar el Master en Dirección de Márketing y Comunicación Digital, decidí que era necesario obtener un título de Community Manager independiente de la entidad con la que había obtenido el del Master.

Tenía claro que necesitaba un curso online que se adaptara a mi ritmo y que no me obligara a estar en determinado lugar a determinada hora. Pero, al mismo tiempo, sí que me apetecía un curso con clases en un sentido más tradicional, con tareas periódicas y un equipo de gente que diera feedback.

Durante semanas estuve buscando en diversas academias, distintas escuelas y organizaciones. Finalmente me decidí por este de Adveischool porque planteaba la posibilidad de asistir a clases semanales a través de videoconferencia, con ejercicios prácticos, además de que las clases se graban para cuando no puedes asistir al momento de emisión.

Este post, pues, forma parte de los ejercicios prácticos de la recta final del curso. Ahora me queda escribir otro artículo sobre Marketing.

Martes de letras: «Mataré a vuestros muertos» de Daniel Ausente


Si hace un par de semanas hablaba en el «Martes de Letras» sobre una novela «pulp» ambientada en Madrid con «La escuela nocturna» de Noel Ceballos hoy nos trasladamos a una Barcelona canalla, sucia, llena de drogas y perdedores de la peor calaña bajo la que medra lo peor y en la que la rumba catalana es la banda sonora.

Desde el prólogo descubrimos la existencia de un «algo» oscuro y desagradable que se arrastra en las profundidades de antiguos pasadizos de una ciudad vieja que ha caído en el olvido oculta por la urbe que se ha desarrollado encima. A la luz del día, el panorama que nos pinta el autor no es mucho mejor, una ciudad vencida plagada de personajes lumpén donde la droga, la prostitución y el crimen es el motor económico.

En la novela llama mucho la atención lo trabajado de una estructura a tres niveles: por un lado está la Barcelona más o menos actual, con una pátina de escenario de película de cine quinqui, la ciudad que viven las alimañas (palomas, ratas y cucarachas) y una serie de epístolas de seres más o menos históricos que nos va desvelando la amenaza que se está desarrollando bajo la ciudad y explica el porqué de ciertos personajes que pululan por la historia.

La agilidad con la que se van engarzando acontecimientos, alternándose los tres niveles de estructura, no da tregua y va construyendo una tensión que estalla en un final que aúna todas las tramas expuesta mezclando a los personajes que hemos ido conociendo anteriormente.

La baza con la que juega el autor es uno de los recursos clásicos de las películas de terror, lo de insinuar, más que mostrar, al enemigo, el monstruo que está siempre presente pero que intuimos, no vemos y que se nos presenta como una suerte de primigenio lovecraftiano.

Nos encontramos ante una historia que sabe aprovechar los recursos de la narración para ir anudando una trama potente y divertida que juega con el lector y le lleva a las entrañas corruptas de una ciudad que hace que uno se plantee si su decadencia es producto de la existencia del monstruo o si el primigenio escoge la ciudad como lugar en el que desarrollarse por la podredumbre intrínseca de esa Barcelona.

Para saber más sobre el autor, Daniel Ausente, te recomiendo su Twitter (@absence).

El libro está editado por Prosa Inmortal, una microeditorial que se define «afin a los géneros populares y la literatura farruca» y lo puedes comprar aquí.

 

Martes de letras: «Another» de Yukito Ayatsuji y Hiro Kiyohara


Vuelve a tocar un manga en el «Martes de letras», en esta ocasión una historia de terror basada en la novela de Yukito Ayatsuji e ilustrada por Hiro Kiyohara. En España la ha editado en cuatro volúmenes la editorial Ivrea.

Aunque he de admitir que también me convenció el hecho de que fuera una serie cerrada de cuatro tomos, lo que más me llamó la atención fue un argumento, cuanto menos, perturbador sobre la alumna de un instituto que había fallecido, cuyos compañeros no fueron capaces de aceptar su muerte y la aparición de su imagen en la foto de graduación de aquél año. Me esperaba una historia de fantasmas y sucesos paranormales de esos que te dejan al borde del escalofrío.

La historia despega con muy buen ritmo, reescribiendo la manida historia del chico nuevo en el colegio. Aquí el colegio maldito no aparece hasta que ya se han presentado los personajes principales de la historia y se han establecido las relaciones entre ambos. Ya desde el principio queda claro que la mayoría de los personajes ocultan algo y los nexos entre ellos son, cuando menos, perturbadores y malsanos, lo que se achaca a una suerte de maldición que planea sobre ellos.

Según va desarrollándose la historia, los silencios y todo lo que ocultan van ganando tal peso que la maldición que ha caído sobre la clase se convierte en el motor de la narración, cuyo único objetivo es acabar de una vez por todas con un problema que se arrastra de generación en generación. Es entonces cuando la historia se estanca, se embrolla sin visos lógicos y llega a un punto muerto que, para lograr avanzar, el guionista se empieza a inventar excusas y a desvelar información que ha ocultado al lector hasta entonces para terminar llegando a una conclusión floja y que deja cierta sensación de engaño.

Es de agradecer el desarrollo de los personajes y la existencia de secundarios que suponen un contrapunto que, si bien no se le puede llamar cómico, sí que aligera la tensión que se va construyendo a lo largo de los cuatro volúmenes de la obra. «Another» también se beneficia del protagonismo de Mei Misaki, una chica misteriosa y reservada pero de indudable carisma y magnetismo, así como de Koichi, que va demostrando su potencial según se va enfrentando a la adversidad y a cosas que no es capaz de comprender.

Mención aparte merece el dibujo, cuyo trazo es de una limpieza luminosa y que se ve reforzado por un tramado y un sombreado que dota de profundidad y textura a las escenas. Además de algunos dibujos aislados que se benefician de una composición claramente tenebrista.

En definitiva, «Another» es una narración que adentra al lector por los caminos explorados por otras historias de terror que yo he conocido por películas como «The Ring» o «The Grudge», pero que termina con una cierta decepción a causa de la información que omite el autor a lo largo de los cuatro volúmenes.

¿Has leído esta saga? ¿Qué te pareció a ti?

Puedes dejar aquí tu comentario y, si te ha gustado el artículo, no dudes en compartirlo.

Martes de letras: «La escuela nocturna» de Noel Ceballos


Tanto el refrán como el doctor Frank-n-furter dicen que no hay que juzgar un libro por su portada. Pero en este caso no pude evitar rendirme a una portada que se inspiraba en el arte de Alphonse Mucha con un punto mangaka y a un formato que me remitía directamente a aquellas novelitas que se cambiaban en los quioscos (mucho antes de que supiéramos lo que significaba el término pulp ya existía Marcial Lafuente Estefanía y Corín Tellado). Por no mencionar la frase «Aventuras esotéricas en el Madrid de 1912» y tres palabras: Apocalipsis, Anarquismo, Chotis. Sólo faltaba una parpusa de chulapo para conquistarme aún más.

La historia comienza por todo lo alto, presentando a uno de los protagonistas en la escena de un cruento crimen que parece perpetrado por una secta que trata de sembrar el terror por toda Europa. A partir de ese momento la narración se lanza por una montaña rusa de puro divertimento en la que aparece la mafia, sectas de diversos pelajes, matrimonios con tendencias sadomasoquistas, artistas con ínfulas de trascendencia y «[…] vagos, parásitos, aristócratas decadentes, cocatrices, toreros, libertinos […]«. Por aparecer, los personajes se llegan a cruzar con un etílico Ramón Gómez de la Serna. Eso es lo que hace tan extremadamente divertida esta novela, ese juego cómplice con un lector que trata de averiguar qué hay de verdad y que hay de ficción en escenarios y personajes.

Así, uno se encuentra barruntando sobre los distintos cafés en los que se juntaba la bohemia y la intelectualidad, los lavaderos del Manzanares (algo que nos cuesta imaginar a los que habitamos este Madrid en el siglo XXI) o los intereses urbanísticos (que hasta no hace mucho aún persistían) sobre el parque de la Cornisa. Situaciones rocambolescas que se alternan con hechos y lugares históricos, socarronería y triángulos amorosos, son ingredientes con los que el lector no puede por menos que disfrutar.

Los personajes no dejan de ser esbozos (el periodista, la actriz, el investigador de lo paranormal) pero eso propicia que la historia avance continuamente y es eso lo que favorece un desarrollo ágil y divertido, a veces tan vertiginoso que tienes que volver alguna página para atrás para comprender qué es lo que está ocurriendo realmente o quién es el personaje al que se están refiriendo. En definitiva, se trata de una novela de entretenimiento puro de las que invita a jugar al lector.

Si te gustan las historias con buena ambientación, un punto de surrealismo y fantasía, esta obra es para ti. ¿La has leído? ¡Te agradecería que compartieras tu opinión en un comentario!

Para saber más sobre el autor, Noel Ceballos, te recomiendo su Twitter (@noelburgundy) y su blog.

Y si quieres comprarlo, puedes hacerlo en la página de @mmorilibros por tan sólo 10€ siguiendo este enlace.

Martes de letras: «Nijigahara Holograph» de Inio Asano


Me gusta mucho curiosear las novedades que se publican en el sector del Manga. Es una cultura que me llama poderosamente la atención (lo llamo «cultura» porque no se trata sólo de cómics, películas y series, si no que además desarrolla una gran cantidad de merchandising y los más devotos de algunas series crean todo un universo en torno a las mismas) porque percibo que sus autores tienen menos complejos a la hora de desarrollar argumentos que en Occidente podríamos considerar delirantes en exceso. Añadir que mi conocimiento sobre este mundo es más bien reducido, sólo soy un curioso sobre la materia.

Recientemente, a las procelosas aguas del mercado español se han lanzado dos editoriales centradas en éste tipo de cómic: Ediciones Tomodomo (de la que hablaré en otra ocasión porque me tiene rendido de amor con lo que está publicando) y la que edita el volumen que nos ocupa Milkyway Ediciones, con una edición realmente cuidada y doble sobrecubierta.

Me decidí por este volumen porque la sinopsis parecía remitir a una atractiva historia de terror:

Entre los niños del pueblo se propaga un escalofriante rumor: una criatura misteriosa acecha en el túnel que hay detrás de la escuela. Cuando el cuerpo sin vida de la madre de Arie es encontrado a la entrada del túnel, la leyenda parece confirmarse. Con el fin de apaciguar la ira de la bestia, los niños deciden ofrecer en sacrificio a la desafortunada chica, quien parece ser la causa de la maldición.

Sin embargo, el único terror que hay en la historia es el que sienten los niños por la existencia del supuesto monstruo. No es una historia de terror, es una historia de miedos, de los miedos de los distintos personajes, de sus reacciones para evitar enfrentarse a una vida marcada por un hecho del pasado.

Con una narrativa fragmentada, el avance de la historia se beneficia de la construcción caleidoscópica que supone las distintas perspectivas de los múltiples narradores, haciendo cómplice al lector de los problemas de los niños y guiándole hacia los traumas que arrastran en la edad adulta.

Es una historia de miedos, pero también es una historia de violencia. Hay crueldad, y mucha. Se dice que los niños son crueles, pero en la obra de Asano todos los personajes caminan bajo el influjo de la atrocidad, tanto en la infancia como en la edad adulta. Las razones para tal ferocidad, en ocasiones rayana en el sadismo, varían de unos a otros y es interesante ver los motivos de cada uno de ellos. La tensión derivada de esa crueldad conduce a momentos de una violencia dolorosa, incómoda, cruda.

Da la sensación que es el karma, lo que hace avanzar una historia en la que nadie es bueno del todo y todos los personajes dependen de un pasado que les ha marcado de tal forma que lo que hicieron en su momento se les devuelve amplificado en el presente.

En cuanto al dibujo, el profundo trabajo de los personajes los convierte en fácilmente reconocibles tanto en su infancia como en su época adulta. El trazo es limpio y lo que más llama la atención es la riqueza de los fondos que logran enmarcar en espacios a veces amplios la claustrofobia de la existencia de cada uno de los personajes.

Se trata, en fin, de una obra adulta de las que dejan un poso largo. Pese a que la historia engancha, hay momentos en los que resulta difícil de seguir sobre todo por la dificultad para empatizar con personajes y situaciones que parecen lejanas y que se resienten de una buscada introspección.

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Martes de letras: «Las meninas» de Santiago García Fernández y Javier Olivares Conde


No es ninguna novedad decir que la novela gráfica vive un gran momento, por no caer en el tópico «está en su apogeo». Y lo que es indudable es que España aporta valores realmente notables a ese momento y para muestra, la obra de la que nos ocupamos.

Tanto el título como la portada dejan pocas dudas sobre el tema del que va a tratar la obra: una semblanza vital de Diego Velázquez y las ondas que ha producido en el estanque de los siglos, la piedra que lanzó al pintar «Las Meninas». Digo semblanza vital porque la novela no es una biografía lineal al uso en la que se narra el nacimiento, vida y muerte del gran pintor, sino que con la excusa de otorgarle el rango de nobleza que supone la orden de Santiago, distintos personajes recuerdan distintos episodios de la vida del autor de «La rendición de Breda».

Al mismo tiempo, todo el relato se ve atravesado de forma transversal por la obsesión del pintor con los espejos, que se ve culminada en el cuadro que da título a la novela, y como esa obsesión se ve replicada, como en el mismo azogue que cautiva a Velázquez, en grandes hitos de la pintura, la literatura y el pensamiento, como son Foucault, Buero Vallejo, Picasso, Goya o Dalí.

La estructura de la obra es una compleja digresión entre diversos momentos temporales de la biografía del artista y de su influencia en autores posteriores, pero que en ningún momento permite que el lector se pierda, más al contrario, le guía de tal forma que puede entender la historia por completo.

El estilo del dibujo es claramente pictórico, trazos que parecen brochazos, edificios delineados con escuadra y cartabón y un color negro que resalta sobre los monócromos fondos cuyo color designan una época de la vida del pintor sevillano. Si algo se puede achacar al dibujo es que hay momentos en que cuesta reconocer a los personajes, cosa que se resuelve, como ocurre tantas veces, con el diálogo.

En conclusión, «Las meninas» es una de esas obras que obliga al lector a trabajar, que reta su inteligencia y que le descubre el entorno de un pintor que ha dejado honda huella en la Cultura.

Marketing digital: 8 ingredientes con los que crear buenos contenidos


En un post anterior hablábamos de que para la estrategia de Marketing Digital eran necesario mezclar «Azúcar, especias y muchas cosas bonitas». En esta entrada proponemos entrar en profundidad en los ingredientes para crear un contenido capaz de enganchar a tu audiencia objetiva.

¿Cueces o enriqueces?

Imágenes, audios, enlaces, vídeos son elementos que puede añadir a tus post o tus tuits para hacerlos más interesantes para tu audiencia. Además, está demostrado que un contenido enriquecido favorece que se comparta.

Sicilia, 1923

Hoy el mundo parece girar a una velocidad vertiginosa, la actualidad se impone y hace que los contenidos caduquen al poco. Comenta noticias y datos pegados a la actualidad y, si han pasado algunos días, que el evento o el contenido sea lo bastante relevante como para justificar su inclusión.

Recopilando que es gerundio

De hecho, este post no deja de ser más que una recopilación, un listado de pistas que tratan de ayudarte a mejorar el contenido de tus publicaciones en las distintas redes sociales. Siempre resulta un contenido interesante para los usuarios darles a conocer trucos, webs, herramientas… que mejoren su experiencia.

Constancia

En la gran mayoría de las Redes Sociales, los usuarios empiezan a usarlas con ímpetu, con fuerza, para luego ir deshinchándose y publicar cada vez menos, cuando no dejar de utilizarlas. Hasta que llega un día uno se da cuenta de las posibilidades de ese medio y empieza a emplearlo con cierta asiduidad. En un entorno profesional el abandonar un perfil no es una opción, se tiene que mantener una consistencia a la hora de publicar de forma que los usuarios sepan cuándo esperar una próxima actualización.

Hablar por hablar

Muy bien, tienes que publicar una actualización y no se te ocurre, no tienes nada preparado, y lanzas lo primero que se te pasa por la cabeza. El resultado suele ser entre desastroso e inútil. Si realmente no tienes nada que publicar, no publiques nada. Que luego vienen los «madremías».

Calendario

Para mantener la “constancia” y evitar el “hablar por hablar” lo mejor es desarrollar un calendario en el que se prevean las actualizaciones en las distintas redes sociales, con fechas y contenidos, de forma que no nos pille el tren. Está claro que eso no quiere decir que no nos ciñamos a la realidad y, a veces, habrá que modificarlo para adaptarse a las situaciones.

Don't imitate, innovate

De pronto todo el mundo hace infografías. Pones una en el blog. Los vídeos resúmenes se llevan en Facebook así que haces uno. Los gatitos aumentan el engagement en Twitter así que los felinos toman la cuenta al asalto ¿Qué logras? Perderte en la masa de usuarios y empresas que están haciendo lo mismo que tu. Tal vez el video resumen puedes hacerlo tu mismo y lanzarlo en YouTube enlazándolo en todas las plataformas que usas. Quizás los artículos pueden ser leídos en voz alta para generar un podcast. Trata de pensar fuera de la caja.

Revisa, corrige, reescribe

Hay mucha gente a la que todavía le importa la ortografía y la gramática. Disponer de un número limitado de caracteres no es óbice para andar pegando patadas a un diccionario (aunque incluya términos como «amigovio»). Revisa lo que estás escribiendo. Corrige las posibles faltas de ortografía y pregunta a algún compañero a ver si se entiende el mensaje que estás lanzando. Reescribe el contenido para mejorarlo.

Conclusión

En pocas palabras, para generar buenos contenidos necesitas consistencia, tanto en lo que se publica como en la frecuencia con la que lo haces.