Archivo de la categoría: poesia

Lo nocivo de vivir


entrada02052014

Una palabra nociva,
germen de retratos en sepia
en la penumbra de un cieno
rasgados por la incertidumbre
de un voto de lascivia:
no pierdo lo que tengo
si no lo que dejo atrás.

Afligido por los neones,
un cuerpo mellado de postigos,
denostado por la petulancia,
la calma de un necio
que se lava las manos.

Y la palabra de un niño,
ensalmo para la rabia
de la incertidumbre.

mp3: System of a Down «Toxicity»

Candidez cíclica


Las niñas juegan a princesas
y a los niños les da por perseguir
el mar en un vaso de ginebra

Pongamos que hablo de Madrid, Joaquín Sabina

entrada01052014

Guerras en miniatura
en la calle,
las cosas no son tan fáciles
como te enseñan en los libros
cuando eres un opositor
a noctífago.

Los niños juegan a los héroes,
las niñas a princesas.

La última vez
que dijiste esas palabras
el llanto se quebró en duelos.

Él vino a rendir cuentas
con las brújulas
que retrasaban las horas,
yo, a mirar inquieto
las puntas de mis zapatos,
tu viniste a que me sintiera
parte de la audiencia.

Los niños juegan a camellos,
las niñas a rameras.

Los aplausos
son salvas de petardos
de inconstancia,
sogas al cuello
para los que padecen
de insomnio.

Con los pies en el suelo,
calzando sus zapatos,
buscando en los bolsillos
las historias
que no alcanzan para el autobús.

Los camellos juegan a niños,
las princesas a rameras.

Ahora juego
a evitar las gotas de lluvia.

mp3: NONONO «Pumping blood»

De carreteras y mapas


Imagen original http://www.freephotosbank.com/6777.html
Imagen original http://www.freephotosbank.com/6777.html

No pondré en duda
las horas
las carreteras
las miradas que prometen
oscuridades horizontales
las vastas cargas
de los tiempos verbales

Jugar con palabras es plantearse
cuestionar reglas inmutables.

No voy a empezar a dudar
de los mapas                 pero
dejadme cuestionar
las fronteras.

Reniego plantearme
las convenciones de los días
pero permitidme poner en duda
los epitafios donde decir
“te quiero”
es ser débil.

mp3: Nick Cave & Warren Ellis «The road»

Versión de uno mismo


entrada27042014

Mansa ironía
del insomne que intenta dormir,
yo no cuento ovejas
sino cócteles molotov
que para este incierto egoísmo
siempre hay más o menos tiempo
más tiempo
menos tiempo
menos o más
tiempo
acompasando el otoño
a las necesidades del momento,
el noviembre de una maleta
con agorafobia
se encoje otra vez  de hombros.

Plusmarquista mundial
en circunspección
no pude pasar
el control de conformismo.

A falta de figuras de referencia
habré de conformarme
con las sombras de una lluvia.

Para qué rezar mil plegarias
que ya no sirven de nada,
olvidé recordar la caducidad
de una fe prestada.

Una rosa de los vientos
se desmaya en un vaso,
preguntas que se confunden
con dardos emponzoñados,
excusas con las que construir
una segunda oportunidad
sobre arenas movedizas
con mi sello de garantía.

mp3: Michael Jackson «Man in the mirror»

Disquisiciones impertinentes


entrada26042014

Con autocomplacencia,
así puntualizo la diéresis
de mi infamia,
dando la razón
a las frases sin sentido
con las que se construyen
los lugares comunes.

Podría haber sido lo mejor
mas no hubiera tenido mérito.

Hay días en que sería mejor
dar la espalda a la cara de mi cruz,
buscarle las gracias
a los juegos de las infamias,
perderle el respeto
a las estatuas impertérritas
de los parques
y dar las gracias a ésta
alineación escolar
que esclaviza las ideas.

Podría haber sido lo mejor
mas no hubiera dolido tanto…

ni tan poco.

mp3: Thomas Newman «Impertinent man»

La incertidumbre al servicio del deseo


Poniéndome vulgar,
siendo ordinario,
podrías haber olvidado
otros veredictos.

Siendo vulgar,
como a veces te gustaba que fuera,
me asfixio entre las manos
de un intento de delirio.
Con la mala costumbre
que es ésta displicencia
y el saberme más distante
más frío
más indiferente
de todos los desastres
que una vez fui capaz de conjurar.

Estando entre la vulgaridad
y el desafío del desprecio
aún perfilo en mi rostro
ciertos besos radioactivos.

mp3: The chemical brothers «Let forever be»

La dignidad del hipocampo


Aún tengo arena en el pelo,
las esperas llenas de puntos y aparte
regadas con las certezas
de que nunca he sido tan feliz
de que nunca he sido tan infeliz,
refugiándome en las horas
alérgicas a las mentiras.

Aún tengo arena en el desierto,
la desgracia de saber calcular las distancias
vacías de horizontes.

Y la memoria en la punta de los dedos
del tacto de esa arena acre
que una vez llenó mi garganta
mientras me guiabas por los caminos
de una ciudad en llamas,
pasto del olvido.

Con serena discreción,
con la dignidad del hipocampo,
obvio esas memorias
que hacen que huela
el sudor fuerte.

mp3: El columpio asesino «La chica que salió de la tarta»

Recortes de papel de biblia


papel_biblia

Hay ciudades que son fotografías
nocturnas de ciudades.
Yo quiero ser diciembre.
Canción 19 horas, Luis G. Montero

Los libros sagrados
no están a la altura de sus creencias,
sus descreencias
no se construyeron
a medida de su vida.
Dice que sarna con gusto
no pica,
pero tampoco debe de ser
sana; en absoluto.
Y con los labios cortados
por besos polares
nos concede la eternidad
de un recuerdo,
aún colecciona todos los noviembres
del siglo XX:
lloraremos, pues,
por la memoria de sus lunes
y de sus martes.
Sujeto a los puntos suspensivos,
ha condenado al punto y coma
al ostracismo.

mp3: Arcade Fire «Neon Bible»

Turistas


Aprendieron a buscar direcciones a tientas,
empeñando los días
por billetes que no llevaban a ningún sitio.

Las sirenas les saludaban a su paso.

Tras la máscara, los ojos vacíos,
tras la máscara, días truncados
por un espejismo de libertad
(cómo se les llena la boca
con esa palabra)
que hace de lastre en su maleta.

Las polillas persiguen su llama de vencedores.

Las fronteras de su pasaporte
muestran el daño
que han hecho millares
de soterradas guerras civiles
de alquitrán y mareas muertas.

Llenaron sus cantimploras en las aguas del Léteo.

Desnudan su pecho a base de golpes,
poner la otra mejilla
para abandonarse al tranquilo
desasosiego de las horas moribundas
y al origami de los derechos ajenos.

Las musas denunciaron el acoso de sus pasos.

Cualquier otra parte es un destino
como otro cualquiera.
En su tarjeta de embarque
una base petrolífera en medio del mar
es solo una escala.

Son indignos de las venganzas de un dios.

Escupen con la pleitesía del tirano,
la bilis es su elixir para la tragedia,
deslustran con divisas
lo que atesoran los ortodoxos,
se alojan en castillos de aire.

El minotauro les enseñará que no se llaman Teseo.

mp3: Radiohead «The tourist»

Interior. Frío de 1808


interior

Un viaje de dos euros
a la crueldad,
más allá de la ingratitud
patrocinada por las lacras
simultáneas del honor y la gloria
que se va haciendo fuerte
entre los débiles de ánimo,
de los mohines de hastío
en el rostro de maniquíes
con ojos lúgubres
suspendidos en un desatino
y último aliento
cuando se amontonan las venganzas
en rincones inhóspitos,
de las dignidades soterradas
de nazarenos de alquiler
que vengan noches ajenas
en lupanares anónimos
con la furia comedida
de aquellos que tienen miedo
a los payasos,
de las culpabilidades al peso
que lastran los trastabilleos,
de las singularidades
que castran patrones
repetitivos de conductas
inmorales,
de los favores concedidos
con un cañón besándote
las sienes
el cielo de la boca.

mp3: Nina Simone “Blue Prelude”