¿Qué nos puede enseñar da Vinci sobre el Marketing de Contenidos?


Después de más de medio milenio, la obra del genial Leonardo da Vinci sigue siendo reconocible de forma instantánea. Más allá de la constante atención de los medios, los museos y los conspiranoicos, el éxito de Leonardo se basa en saber aprovechar, cuando no crear, las tecnologías en boga y sacar partido a las oportunidades que se le presentan, cosa de la que pueden aprender los profesionales del Márketing de Contenidos.


LLEGAR MÁS ALLÁ
Cuando alguien habla de da Vinci, de forma inmediata pensamos en la pintura, en la Gioconda o en la Última Cena. Pero Leonardo, como muchos otros artistas del Renacimiento (insertense aquí el resto de nombre de las Tortugas Ninja), fue también escultor y arquitecto.


Lo que le diferenció del resto, lo que le convierte en un ejemplo para los profesionales de hoy en día, es su capacidad para cruzar todos los límites establecidos y dedicarse también a la ingeniería, a la botánica, a la filosofía, al urbanismo, a la música, a la cocina.


Está claro que no podemos destacar en todas las áreas, pero sí que podemos aprender de él a no conformarnos ni estancarnos en nuestro nicho, sino tratar de llegar más allá.


En la misma línea, debemos plantear qué contenidos incluimos en nuestra estrategia. Primero debemos pensar que en esta rama del Marketing lo que estamos buscando es que el consumidor sepa que existimos. No estamos vendiendo, al menos no directamente: estamos diciéndole dónde estamos, qué podemos ofrecerle. Si nuestro contenido sólo se centra en nuestros productos, es casi seguro que no atraigamos más que a nuestro público objetivo y que una vez pasada la novedad, no se interesen más por lo que les ofrecemos. Ahora bien, si encontramos un nicho de intereses que atraiga al público, en especial a nuestro nicho de mercado, nos tendrán presentes como una marca cercana y recurrirán a nosotros


REUTILIZAR EL CONTENIDO QUE GENERAMOS
Los cuadernos que nos ha legado da Vinci nos demuestran lo prolífico que era el artista, parecía querer reflejar todo lo que le producía curiosidad. Y esos esbozos muchas veces encontraban su reflejo en su obra, bien como parte del paisaje, bien en la anatomía de los personajes reflejados, quizás en el funcionamiento de alguno de sus inventos.


De la misma forma, siguiendo este planteamiento, en el Marketing de Contenidos podemos y debemos reutilizar el contenido que estamos creando.


Si nuestra estrategia de contenidos pasa por lanzar un post semanal en el blog de la empresa, dicho post lo podemos transformar en un podcast o quizás en un video. Tal vez un artículo demasiado largo puede ser lanzado en varias partes, generando contenido para varios posts y, si es realmente interesante, atrayendo más visitas de usuarios que quieren continuar incrementando su conocimiento sobre el tema, generando engagement. Podemos extraer unas cuantas citas que podemos transformar en tweets. Las imágenes son un buen reclamo para en Pinterest pero tal vez tengamos un mayor impacto en Instagram.


No sólo estamos empleando nuevas plataformas de desarrollo, además estamos prolongando la vida del trabajo realizado optimizando nuestros recursos si bien, como veremos más adelante, el sentido común debe ser el que nos guíe.


EXPERIMENTAR
De su faceta como científico, Leonardo da Vinci aplicó la experimentación a su arte, aunque lo cierto es que con resultados tan desastrosos que sólo nos han llegado una veintena de obras.


En el Marketing de Contenidos debemos experimentar también, pero no debemos dejarnos llevar por las últimas tendencias en Redes Sociales y formatos. Por una lado debemos pararnos a considerar si el público está interesado, si es partícipe de esa red, es decir, si nuestra empresa se promociona en Tuenti pero nuestro mercado son los productos para la Tercera Edad, los usuarios nos pueden tener en cuenta para algún miembro de su familia, pero parece poco probable que vaya a comprarnos algo. Por otro lado, si tenemos capacidad para asumir los costes que suponen la inclusión de un nuevo formato y si tenemos los recursos para llevarlo adelante.


Podemos tener una gran idea para desarrollar un podcast pero no tenemos capacidad para grabarlo o, al lanzarlo no lo escucha nadie. O peor aún, realizamos un vídeo del que todo el mundo termina riéndose pero que no obtiene resultado alguno para la empresa. Esto no significa que tengamos que poner el “no” por delante, lo que tenemos que hacer es ser conscientes y, sobre todo, realistas, con la plataforma y la manera en la que lanzamos nuestros contenidos.


En definitiva, después de más de quinientos años Leonardo da Vinci nos sigue dando lecciones y nos enseña que debemos llegar más allá, reutilizar el contenido que generemos y también experimentar tanto en formas como en plataformas.

Noticias del blog


Informaros que podéis acceder a todos los artículos de Social Media y Redes Sociales desde el menú superior del blog.

https://antoniofse.com/social-media-y-redes-sociales/

Tatuaje


Esta historia nace de una fotografía de Hiroh Kikai titulada «La niña que dijo «Claro que es real»» de la serie «Retratos de Asakusa».

Ella se levanta la falda lo justo para enseñar el lugar en el que su muslo se une con rotundidad a la cadera estrecha. Si afilas la mirada y eres un poco malpensado, tal vez puedes llegar a ver el inicio de su pubis oculto bajo el tejido de la braguita color visón que lleva. Una orgía de monstruos mitológicos luchan por espacio en su pulsante muslo, pugnando por llamar la atención.
-Claro que es real- dice mostrando el tatuaje, con el orgullo mudo con el que un soldado muestra heridas de guerra como si fueran galones. Pero su guerra nunca termina y los galones los pierde cada amanecer en lo que vuelve sola a su habitación en un tercer piso interior sobre la salida de humos de un restaurante chino. Sabe que no podrá seguir así eternamente, pero se adormece día tras día recordando los cuentos de hadas en los que siempre ganan los buenos.

La mano del hombre, trémula como un animal asustado, se acerca hacia la pierna de ella, tentando hasta dónde puede llegar. Mirándole, ella es capaz de ver una esposa, su novia del instituto, con la que lleva toda la vida y con las que se ha casado hace poco, esperando en casa mientras él le manda un mensaje en el que se excusa que la reunión de la tarde se ha alargado más de lo previsto y, al final, algún colega ha sugerido que tomen una copa. Siempre es la misma historia. A lo mejor este es de los que se confiesa con el cura y le cuenta sus pecados. En caso de extrema necesidad, seguramente encuentre a algún eclesiástico en alguno de los reservados del piso de arriba. Al final ella no es nada más que un pecado. Pero de esos de usar y tirar. Ya no necesita vivir de su propio desengaño, pero creer en algo mejor, en un final feliz no hace demasiado mal.
-Puedes tocar- le conmina, le reta. Al fin y al cabo es lo que ha venido a buscar hasta aquí.

Los gritos de algunas de las chicas les alarma a ambos, pero ella logra reaccionar. Una nueva redada. Una nueva noche en comisaría. Un nuevo borrón. Esta vez no. De forma instintiva le agarra del brazo y le obliga a incorporarse. Como un lazarillo le guía a través de los recovecos, aparta pesadas cortinas que parecen rojas pero que, con luz, son del color del polvo de años, llegan a una portezuela que da un callejón trasero. Cuando construyeron el lupanar, al que le dieron el airoso y petulante nombre de «Cabaret Red Velvet», se las apañaron para llenarlo de salidas disimuladas. Eran otros tiempos pero no tan diferentes de los que estaban viviendo, así que conocer las salidas siempre era una buena idea. Y ella había aprendido a huir de ratoneras. Su mano siente el frío lustroso de la manija y un tirón del brazo la retiene. Por un instante había olvidado que llevaba alguien detrás, que era ella la que jugaba al escondite en casa. Al darse la vuelta el brillo de un metal le duele más que una cuchillada. No sabe porqué las lágrimas brotan sin pedir permiso. Era la primera vez que le cogían con la guardia tan baja. Se jactaba de ser capaz de oler a un policía a distancia pero en esa ocasión se había dejado llevar y no había advertido ninguna de las señales habituales. Se culpa a sí misma. Las esposas no están tan frías como espera, como si las hubiera estado calentando para que ella sufriera menos el roce del metal. Las lágrimas una vez secas han dejado un rastro negro sobre sus mejillas, como caminos que recorrer para llegar a sus ojos, demasiado pintados para nadie de ninguna edad.
-Así que ahora mandan a los pipiolos como avanzadilla- dice ella con cierta amargura. Se da cuenta de que ha sido engañada como una novata por el hecho de que él no tiene las maneras de un policía porque acaba de aprender a serlo. Le mira mejor para darse cuenta de que no es más que otro chiquillo. Ella tampoco es otra cosa que una chiquilla pero en su reloj siempre son las nunca y cuarto. Sabe que por este chico no va a hacer falta que pierda su orgullo, aún es demasiado íntegro como para permitirle escapar esta vez, así que se resigna. Baja los ojos, se mira las puntas de los zapatos de tacón y se pregunta qué pasaría si golpeara los tacones, cerrara los ojos y se creyera aquello de «No hay nada como el hogar». Se deja hacer mientras la lleva a la entrada con el resto de chicas, algunas rabiosas, otras confusas, varias asustadas, todas en diferentes estadios de desnudez. Un alzacuellos se fuga por el rabillo del ojo. Con todas las luces, el «Red velvet» representa la edad que tiene. Las chicas que trabajan allí, también.

La falda es lo bastante corta como para que los seres mitológicos de su muslo puedan tomar el aire y disuadir a todo aquel que no sea lo bastante valiente como para acercársela. En la barra, alguna de las chicas ya ha encontrado cliente, uno de los camareros mira al frente, a una distancia que se mide en eones luz, el otro se afana en sacar brillo a las copas y los vasos, empeñado en dar una respetabilidad al cabaret, que hace tantos años que perdió todo el lustre.
-Entonces es real- le susurra una voz.
Se gira en escorzo para poder ver a su interlocutor y el brillo en la mirada de él le previene de dar la voz de alarma, de gritarle, de imprecarle, de salir corriendo. Si fuera una película de cine negro y ella una femme fatale, tal vez lograra marcar su terreno. Pero él tampoco es un Humphrey Bogart. Son dos chiquillos. Y esta vez la mano de él no tiembla al acariciar su muslo.

Autocomplacencia


Me ves respirar
dormido
en la cama,
cuando sales del cuarto
y tus pies
te parecen
lo más real a lo que puedes asirte.

Sólo piensas en ti mismo.

Me ves respirar
mientras abandonas el cuarto
buscando retazos
de la noche anterior
con los que construirte
un recuerdo a medida.

Sólo piensas en ti mismo.

Me ves hundirme,
dormido,
en la cama,
buscas un salvavidas
que te arranque
del pecho
éste error.

Sólo piensas en ti mismo.

Y no sé reprocharte lo egoísta que eres.

Me ves hundirme
respirando en la cama
mientras la habitación queda lejos
y la mañana
hiere tus pupilas
con su amarga calidez.

Sólo piensas en ti mismo.

Y aún no sé cómo odiarte.

Social Media: El marketing sin control no sirve de nada


Hace unos años hubo una campaña de neumáticos que decía «La potencia sin control no sirve de nada», lo cual no deja de ser cierto: puedes tener toda la potencia que quieras pero si no la controlas terminarás saliéndote de la carretera.

De la misma manera, hoy en día los ubicuos anuncios de Internet aparecen en todas partes pero posiblemente en el lugar que poco o nada interesa a los anunciantes. Es decir, tienes la potencia de Internet pero si no controlas en qué medios apareces o no haces una buena segmentación, las posibilidades de impactar en tu público objetivo son prácticamente nulas.

Esta reflexión viene al hilo de que a lo largo del día de hoy me he encontrado con una de esas páginas que se abre en segundo plano de forma subrepticia detrás de la pantalla principal del navegador y reproducen de forma automática un ruidoso y molesto vídeo. Generalmente se tratan de páginas de nulo interés en las que se promocionan páginas de apuestas o estafas negocios piramidales. En este caso, el tema de la web era una investigación sobre el cáncer. El tema casi me sorprendió por que no es habitual dentro de estas páginas. Pero lo que me descolocó del todo es que el vídeo reproducido era de uno de los dos bancos más saneados de España. Mi sorpresa fue mayúscula, no tanto por el contenido del media, sino porque no lograba comprender la relación entre contenido y continente. Es evidente que el anuncio forma parte de algún plataforma que mete anuncios en cualquier plataforma, lo cual, en lugar de dar lustre a la web que aloja un anuncio de una empresa importante, tiene el efecto contrario, se puede considerar que la empresa tiene poco interés en dónde aparece con tal de constar. En este caso aparece en una web que no tiene nada que ver con el tema de la empresa, pero este tipo de descuidos puede llevar a situaciones que consideraríamos estrambóticas: ¿os imagináis un anuncio religioso en una página de contenidos porno?

Facebook es posiblemente una de las mayores bases de datos del mundo, contiene datos sobre gustos, aficiones y amistades de más de 1200 millones de personas. De la misma manera, estamos en manos de Google al que facilitamos hasta nuestros movimientos: no solo tiene nuestros datos, nuestro correo y nuestro archivos, si no que también sabe dónde estamos.

Y ambas empresas pone dichos datos a disposición de todo aquél que, gustosamente, pague por ellos (es por eso que los usuarios no tenemos que pagar nada por darnos de alta). Claro que una cantidad ingente de datos porque sí de poco sirven a cualquier empresa, por ello tienen que decidir a quién se quieren dirigir, dónde está su nicho de mercado. Ahora bien, hay empresas a las que ese tipo de análisis les resulta de lo más complejo y lanzan sus consignas y anuncios sin tener en cuenta en quién están impactando. De esta forma, te encuentras (en aquél momento AdBlockPlus no era más que una utopía) con anuncios sobre la menstruación o sobre la nueva fragancia de Shakira. O SMS por parte de tu operadora de móvil (que sabe exactamente tu dirección de facturación) para que participes en el sorteo de unas entradas de un concierto de «Il Divo» en Sevilla (sic).

En definitiva, puedes tener una base de datos con todos los usuarios de Facebook o Google, pero si no haces una criba tratando de encontrar a tus clientes potenciales, por un lado vas a consumir una gran cantidad de recursos a lo tonto y, por otro, no vas a conseguir los objetivos de la campaña. Vamos, que es como disparar a ciegas y confiar en que vayas a dar en el blanco. De la misma manera, aparecer en absolutamente todos los soportes no te va a reportar más clientes y sí un despilfarro de recursos.

Despertar prematuro


Tan cansado de caminar
descalzo
sobre los cristales rotos,
como un mártir
de estampita
de tienda de baratillo,
que a veces
-sólo a veces-
me arrepiento
de haber tenido que tallar mis días
con buril y cincel.

Tan hastiado
de mirar tras el cristal
que me arrepiento
de haber olvidado cómo se respira.

Y ahora qué.

Otra vez el sueño
de un despertar prematuro.

Qué le voy a hacer
si no encuentro excusas
y no estoy seguro
de porqué amanece tan temprano,
de porqué puedo seguir solicitando
asilo,
acogiéndome a sagrado.

En fin.

No puedes intentar humillarme,
tan aburrido estoy
de tus contradicciones
que el alma ya no me duele.

El alma ya no me duele.

Social Media: Crisis de reputación en RRSS. El caso de Francisco Jesús Espinosa.


Hecho con  by 

Crisis de reputación en las Redes Sociales

El caso de Francisco Jesús Espinosa (@fjsespinosa74)

  1. Presentación del caso:

  2. Francisco Jesús Espinosa es un político que ejerce de coordinador local en Jerez del partido UPyD.
  3. Tras el partido de fútbol entre el Real Madrid y F.C.Barcelona, en el que ganó el equipo blanco, este señor lanzó el siguiente tuit en su cuenta:
  4. Premio fair play para @fjespinosa74, coordinador de @UPyD en Jeréz de la Frontera, por no mezclar política y deporte. http://t.co/KP2S1IROt6

    Premio fair play para @fjespinosa74, coordinador de @UPyD en Jeréz de la Frontera, por no mezclar política y deporte. pic.twitter.com/KP2S1IROt6
  5. Está claro que un comentario tan soez puede traer airadas respuestas por parte de los seguidores del equipo blaugrana. No sólo queda patente la poca educación del político, sino también queda implícita una importante carga de aversión a políticas que se oponen a su ideología e, incluso, una cierta homofobia.
  6. En el caso de ser una persona particular el hecho no tiene porque conllevar trascendencia alguna más allá de un rifi rafe entre las hinchadas de los distintos equipos.
  7. Ea! Pues ya soy miembro del Consejo Politico Nacional de @UPyD….
  8. Pero aquí quien está hablando es un representante político que ostenta el cargo de consejero político en UPyD, es decir, con una cierta relevancia que no se puede permitir determinados desmanes por más que en su bio se describa como «Lenguaraz librepensador».
  9. Por supuesto, al tuit del político le siguieron numerosas respuestas de gente que se había sentido ofendida. ¿Cuál fue la respuesta del político? En un primer momento, la zafiedad y el insulto, manteniendo la homofobia de su primer tuit.
  10. Para luego adoptar una postura sarcástica.
  11. @juanm1905 @UPyD Jajajjajajajaja mami, mami, en el cole se meten conmigo, buaaa, buaaa
  12. Jajajaja Ya me han salido trolls… Gente sin vida propia, mayormemte!!
  13. Volviendo de nuevo a la agresividad y justificando que sólo se trata de fútbol y que no tiene nada que ver con un tema tan candente y controvertido como es la independencia de Cataluña.
  14. @eloyalconchel @UPyD @UPyD_Jerez @UPyD_Andalucia @mdlherran jajajajja mejor seguir ejemplo del tuyo, en Puerto III. Sólo es fútbol, hombre!!
  15. Trata de contemporizar haciendo ver que está devolviendo los comentarios que recibe cuando el resultado del partido es el contrario.
  16. @JORDINADOR @ricard7jimenez no he insultado a un pueblo, sólo hice un comentario jocoso como los muchos q me dicen a mí cuando gana el barça
  17. Finalmente, consciente del error cometido y la crisis de reputación desencadenada, se disculpa.
  18. Sobre mis tuits de esta noche, y ante las críticas, he de decir que lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir.
  19. Para, a la mañana siguiente, anunciar su dimisión diciendo que su tuit ha sido tergiversado, lo que es una postura muy habitual dentro de este tipo de crisis: en lugar de asumir el hecho de haber cometido un error, se escuda en que ha sido malentendido.
  20. Bueno, pues hoy demostraré que sé que Dimitir no es un nombre ruso.. Mañana responderé como merece la tergiversación q se hizo de mi tuit.
  21. Pero también para concluir con una respuesta claramente pasivo-agresiva en la que trata de aparecer como una víctima.
  22. Bendito país (o región) que no pasa un error en twitter pero no passsssa nada si roban SUS políticos a manos llenas. Bravo!!!
  23. Queridos voceros de Twitter, ya he dimitido. Ya podéis iros a dar morcilla a otro TL.
  24. ¿Cómo gestionar esta crisis?

  25. Lo primero que debemos entender es que en este caso el usuario ha volcado en las Redes Sociales su fervor futbolero sin pararse a considerar las consecuencias que podría acarrear. Está claro que una reflexión previa no hubiera producido la confrontación.
  26. Una vez lanzado el tuit y generada la controversia, lo que nunca se debe hacer es responder de una forma agresiva y zafia, por más que el interlocutor lo esté siendo.
  27. El primer paso es reconocer el error y asumir la responsabilidad. Una vez hecho esto, lo lógico es disculpase y tratar de ser comprensivo con tus interlocutores. En el caso del señor Espinosa, sus disculpas se ven claramente forzadas, lo cual da la sensación de no tomarse en serio el asunto. Tratar de mantener un diálogo calmado es una de las mejores herramientas que podemos utilizar ante una crisis de este tipo. La diplomacia es la clave y es el elemento que más brilla por su ausencia en este caso.
  28. ¿Asunto zanjado?

  29. Podría considerarse que tras las disculpas y el anuncio de la dimisión la crisis reputacional se daría por concluida. Cuando este tipo de problemas se producen en una empresa, en una marca, tras la resolución del conflicto se debiera mantener una periodo de «cuarentena» en el que comprobar que, efectivamente, se ha cerrado en firme el brete.

Excusas y trenes


Ando buscando
una excusa
que sirva para todo,
una forma de explicar
porqué siempre he odiado
las
líneas
rectas.

Ahora que he olvidado
todo lo que he aprendido
podré empezar
a olvidarte.

Pero qué le voy a hacer,
si mis heridas sangran
cuando las creía cicatrices,
si los trenes
salen a su hora
y yo sigo esperando
en el andén.

Social Media: Crisis de reputación en RRSS. El caso de Soraya Arnelas.


Hecho con  by 

Crisis de reputación en Redes Sociales

El caso de Soraya Arnelas

  1. Para quién no la conozca, Soraya Arnelas es una «cantante» pop salida de la cantera de Operación Triunfo, aquél reality show que prefabricaba estrellas pop con mayor o menor éxito.
  2. Desde su twitter lanzó el siguiente tuit porque le parecía mal que España ayudara a Gaza.
  3. España ayuda a Gaza con 36millones de euros para su rehabilitacion..
    Pero no estabamos en crisis?
    Y a nosotros quien nos ayuda??
    No entiendo
  4. No es que una cantante pop no pueda tener sus propias ideas, pero claro, exponerlas de una forma pública puede generar críticas entre sus seguidores.
  5. @SorayaArnelas te lo has pensado bien lo que has escrito?es de puro facha si de verdad piensas asi dimelo por favor y dejo de seguirte
  6. Evidentemente, ella se siente atacada por la ideología demostrada en su comentario, por lo que entra a defender su honor.
  7. @joseppastu @natylab2 cuidado con tus juicios.. lo que acabas de decir es muy fuerte
  8. Acusa al usuario de hacer juicios de valor cuando su primer tuit es más que claro. En lugar de rectificar o de tratar de explicarse le dice que tenga cuidado.
  9. Entonces entramos en lo que se llama «Efecto Streisand», todo se magnifica y a cuestiones de gente (que no olvidemos son los que se suponen que compran sus «discos» y asisten a sus «conciertos») suelta respuestas, cuando menos, desafortunadas (por no decir rastreras). Una de las grandes ventajas de las Redes Sociales y una de las mejores formas de evitar una crisis de reputación es este estilo es el diálogo, la conversación.
  10. @SorayaArnelas Si no hay dinero para reconstruir Gaza, tampoco para que te contraten ayuntamientos… Mejor lo emplean en salir de la crisis
  11. Con ser una mala gestión de su imagen en Redes Sociales, el problema se podría haber quedado aquí, pero un usuario (@norcoreano) con más de 234.000 seguidores se hizo eco y le respondió de la siguiente forma:
  12. .@SorayaArnelas 36 millones no es tanto. Una edición de OT nos cuesta unos 20, sólo para convertíos a unos cuantos analfabetos en famosos.
  13. Con un tema tan serio como el de Gaza, lo que siguió a la frivolidad con la que la intérprete se lo toma, finalmente la termina convirtiendo en el centro de iras y críticas que critican que ella reciba dinero de las arcas públicos cuando actúa en fiestas patronales y demás.
  14. @SorayaArnelas has soltado una chorrada fruto de tu ignorancia, no pasa nada nos ha pasado a todos alguna vez, ahora te toca aprender.
  15. Tu tuit da vergüenza ajena, @SorayaArnelas . Hubiera sido mejor que condenases las matanzas de Israel en Palestina y no la ayuda a Gaza.
  16. @SorayaArnelas Prefiero que el dinero público vaya a reconstruir pueblos destruidos por bombardeos que a pagar «conciertos» como los tuyos.
  17. @SorayaArnelas Cuando el dinero público te lo llevas tú de los bolos de los ayuntamientos, RTVE o Eurovisión mucho mejor, ¿verdad?
  18. La solución a una crisis de reputación online como es este caso pasa por una disculpa o un intento de suavizar el propio comentario, como es lo que ha hecho la «cantante» esta tarde, casi 24 horas del primer twit (no vamos a entrar en todas las faltas de ortografía).
  19. Pido perdon por el malentendido d mis palabras sobre la inversion a Gaza
    No dije estar EN CONTRA d ayudarles,
    pero pense antes en España
  20. Eso de «pensé antes en España» es un argumento con unas ideas de una tendencia muy marcada. Pero sin entrar en polémicas ¿Creemos que una respuesta tan tibia solventa el daño hecho a su imagen pública? ¿Se ha gestionado correctamente la crisis?

Los tiempos del ser


Ahora ya no soy como era
porque sé lo que viene
después del colorín colorado,
porque nunca he comido perdices
y ya sé
que lo del érase una vez
no va conmigo
-me da alergia -.

Ya no soy como era,
como he sido o como fui,
pero tampoco soy
como voy a ser
o como seré,
mucho menos como podría haber sido.

Ya no lo soy.

Pero no merece la pena llorar
o lamentarse.

No merece la pena jurar y perjurar
que he vuelto a dejar que me engañes.

No porque esté de vuelta de todo
-ni mucho menos-
sino porque hay piedras
en las que merece la pena
volver a tropezar para caer de nuevo.

Qué quieres que te diga;
nunca se me dieron bien
los finales felices.

Poesía | Ilustración | Redes Sociales | Marketing Digital